Sobrepeso avanza silenciosamente en Guatemala

El sobrepeso y la obesidad continúan expandiéndose en Guatemala hasta convertirse en una de las principales preocupaciones de salud pública del país. Datos difundidos esta semana indican que alrededor del 70 % de la población guatemalteca padece algún grado de sobrepeso u obesidad, una cifra que refleja el acelerado deterioro de hábitos alimenticios y condiciones de salud en distintos sectores de la población.

Las autoridades sanitarias advirtieron que el problema ya está generando un impacto directo en enfermedades crónicas no transmisibles como diabetes, hipertensión, padecimientos cardiovasculares y algunos tipos de cáncer. Según información oficial, cerca del 47 % de las personas mayores de 40 años presentan obesidad abdominal, considerada uno de los factores de riesgo más peligrosos para complicaciones cardíacas y metabólicas.

La preocupación aumenta porque Guatemala enfrenta simultáneamente dos crisis nutricionales opuestas: desnutrición y obesidad. Mientras miles de niños continúan padeciendo desnutrición crónica, el exceso de peso avanza especialmente en áreas urbanas y entre sectores que dependen cada vez más de alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas.

Informes de la Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional (SESAN) señalan que el 63.2 % de la población ya sufría sobrepeso u obesidad desde estudios previos elaborados con apoyo de la Cepal, el Incap y el Programa Mundial de Alimentos. Las proyecciones incluso advierten que la cifra podría acercarse al 75 % en los próximos años si no se modifican hábitos de alimentación y actividad física.

Uno de los factores más señalados por especialistas es el crecimiento del consumo de productos ultraprocesados. Datos oficiales indican que buena parte de alimentos empacados disponibles en el mercado contienen exceso de azúcar, sodio y grasas saturadas, elementos asociados directamente al aumento de enfermedades metabólicas y cardiovasculares.

El problema también empieza a convertirse en una carga económica para el país. Estudios citados por SESAN estiman que las enfermedades vinculadas al sobrepeso y obesidad generan pérdidas millonarias para el sistema de salud y afectan productividad laboral, atención hospitalaria y gasto público en medicamentos y tratamientos.

A esto se suma otro elemento preocupante: los bajos niveles de actividad física. Reportes internacionales señalan que únicamente entre tres y cuatro de cada diez guatemaltecos realizan ejercicio regularmente, mientras el sedentarismo continúa aumentando tanto en adultos como en jóvenes.

Mientras las autoridades sanitarias insisten en campañas de prevención y alimentación saludable, el avance del sobrepeso y la obesidad comienza a perfilarse como una de las amenazas silenciosas más serias para Guatemala. Y el desafío no parece menor: el país enfrenta ahora una crisis donde la mala alimentación ya no solamente se mide por falta de comida, sino también por la calidad y el impacto de lo que millones de personas consumen diariamente.

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