La Junta Monetaria (JM) cerró la recepción de expedientes para elegir al próximo superintendente de Bancos para el período 2026-2030. El proceso continuará durante septiembre con la revisión de los perfiles y la integración de una terna que será trasladada al presidente Bernardo Arévalo para que efectúe el nombramiento.
El plazo para entregar la documentación venció el viernes 28 de agosto a las 16 horas. Hasta el último informe público, cuatro profesionales habían presentado sus expedientes, aunque sus nombres todavía no fueron divulgados porque deben ser conocidos formalmente por los integrantes de la Junta Monetaria durante una sesión.
A diferencia de otros procedimientos de selección, no se trató exclusivamente de una convocatoria pública abierta. Los integrantes de la JM podían proponer candidatos, mientras los profesionales interesados también tuvieron la posibilidad de entregar directamente su documentación. El proceso comenzó el 12 de agosto, cuando la institución invitó a sus miembros a presentar nombres para sustituir al actual titular.
La Secretaría de la Junta Monetaria consolidará la información y presentará los perfiles durante la sesión del 2 de septiembre. Posteriormente se verificará el cumplimiento de los requisitos legales, académicos y profesionales. La terna será seleccionada el 9 de septiembre y deberá contar con al menos siete votos favorables, equivalentes a las tres cuartas partes de los integrantes de la JM.
La resolución será remitida a la Secretaría General de la Presidencia el 10 de septiembre. Arévalo deberá escoger al sustituto de Saulo De León Durán, cuyo mandato concluye el 30 de septiembre. La nueva autoridad asumirá el 1 de octubre y ejercerá durante cuatro años, con responsabilidad sobre la supervisión de bancos, aseguradoras y otras entidades del sistema financiero.
La Ley de Supervisión Financiera exige que el elegido sea guatemalteco de origen, mayor de 30 años, de reconocida probidad y con licenciatura en contaduría, auditoría, economía o ciencias jurídicas y sociales. También deberá acreditar competencia en técnica bancaria o supervisión financiera. Entre los impedimentos figuran la dirigencia política, gremial o empresarial, determinados parentescos, la morosidad y antecedentes de insolvencia.
El relevo coincidirá con la aplicación de la nueva legislación contra el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo, cuyo reglamento deberá ser trabajado por la SIB y la Intendencia de Verificación Especial. Que solamente se hayan conocido cuatro postulaciones para un cargo de tanta influencia vuelve indispensable publicar los nombres, las credenciales, los criterios de evaluación y el sentido de los votos, para evitar que la selección quede reducida a acuerdos internos sin suficiente control ciudadano.

