Seguridad y soberanía marcan reunión de Arévalo con el Comando Sur

La visita del jefe del Comando Sur de Estados Unidos, general Francis Donovan, a Guatemala terminó con un mensaje político claro del presidente Bernardo Arévalo: la cooperación bilateral en materia de seguridad continuará fortaleciéndose, pero sin comprometer la soberanía nacional ni permitir acciones militares extranjeras fuera del marco constitucional. La declaración llega después de varios días de polémica generada por informaciones sobre posibles operaciones conjuntas contra estructuras del narcotráfico en territorio guatemalteco.

Donovan sostuvo reuniones con Arévalo, el ministro de la Defensa, Henry Sáenz, y altos mandos militares para dar seguimiento a los mecanismos de cooperación entre ambos países en la lucha contra el narcotráfico, los carteles y otras estructuras criminales transnacionales. Tanto el Gobierno de Guatemala como el Comando Sur destacaron la importancia de fortalecer la coordinación regional frente a amenazas que afectan a toda Centroamérica.

Sin embargo, la visita estuvo marcada por la controversia surgida tras versiones que apuntaban a la posibilidad de ataques aéreos o acciones militares conjuntas impulsadas por Washington como parte de su estrategia regional contra el narcotráfico. El Gobierno guatemalteco rechazó esas interpretaciones y reiteró que cualquier operación dentro del territorio nacional será dirigida por las fuerzas de seguridad guatemaltecas y desarrollada conforme a la legislación vigente.

Fue en ese contexto que Arévalo enfatizó que Guatemala no está dispuesta a ceder sus fronteras ni sus instituciones a las estructuras criminales, pero tampoco a delegar el control de su territorio a fuerzas extranjeras. La afirmación fue interpretada como una respuesta tanto a las organizaciones del narcotráfico como a las inquietudes surgidas en distintos sectores sobre el alcance de la cooperación con Estados Unidos.

La discusión revela uno de los principales desafíos que enfrenta el Gobierno: encontrar un equilibrio entre la necesidad de fortalecer las capacidades del Estado para combatir al crimen organizado y la sensibilidad histórica que existe en Guatemala respecto a cualquier participación militar extranjera. Aunque la cooperación con Washington incluye capacitación, intercambio de información, asistencia técnica y equipamiento, la posibilidad de operaciones directas de fuerzas estadounidenses genera un debate que trasciende el ámbito de la seguridad y alcanza cuestiones de soberanía nacional.

La visita de Donovan confirma que Guatemala continúa siendo una pieza importante dentro de la estrategia regional impulsada por Estados Unidos para combatir el narcotráfico y el crimen organizado. No obstante, también deja claro que la cooperación bilateral seguirá desarrollándose bajo una condición que el Gobierno considera irrenunciable: que las decisiones sobre el territorio, las fronteras y las operaciones de seguridad continúen bajo control de las autoridades guatemaltecas.

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