Las fuerzas de seguridad de Guatemala localizaron y desmantelaron en San Marcos el mayor laboratorio de cocaína descubierto en los últimos 15 años, en un operativo que expone el creciente nivel de sofisticación con el que operan estructuras del narcotráfico en la frontera con México. El hallazgo ocurrió en la comunidad Zanjón San Lorenzo, municipio de Ayutla, una de las zonas más sensibles del corredor fronterizo occidental.
De acuerdo con las autoridades, el complejo estaba integrado por tres inmuebles interconectados y contaba con capacidad para realizar el ciclo completo de procesamiento de cocaína, desde la transformación inicial hasta la producción del polvo listo para consumo. El nivel tecnológico y operativo encontrado convirtió el caso en uno de los golpes más importantes contra el narcotráfico registrados en Guatemala en la última década y media.
El ministro de la Defensa Nacional, Henry Sáenz, explicó que el hallazgo se produjo en el marco de la denominada “Operación Cinturón de Fuego”, un despliegue militar y policial enfocado en blindar las fronteras y contener estructuras criminales vinculadas al tráfico internacional de drogas. El funcionario incluso comparó el operativo con un laboratorio localizado en Izabal en 2019, aunque señaló que aquella instalación únicamente procesaba pasta de coca y no cocaína terminada.
Durante las diligencias fueron capturadas ocho personas y se decomisó un arsenal compuesto por 14 fusiles de asalto de uso militar, pistolas, más de mil cartuchos y dinero en efectivo en quetzales, dólares y pesos mexicanos. La presencia de armamento de alto poder volvió a evidenciar el nivel de capacidad logística y protección armada con la que operan estas redes criminales en zonas fronterizas.
El operativo en San Marcos no fue el único golpe ejecutado por las autoridades. Paralelamente, en Petén, fuerzas de seguridad localizaron plantaciones de marihuana, armas, lanzacohetes y equipo táctico durante otra operación denominada “Relámpago 10”. Además, en Puerto Quetzal fueron interceptados 149 kilogramos de cocaína ocultos dentro de contenedores comerciales procedentes de Costa Rica.
Los hallazgos confirman que Guatemala continúa siendo una pieza estratégica dentro de las rutas regionales del narcotráfico, especialmente por su ubicación entre Sudamérica y México. Departamentos como San Marcos, Petén e Izabal siguen apareciendo constantemente dentro de operaciones antinarcóticas debido a su cercanía con corredores utilizados por organizaciones criminales transnacionales.
En los últimos meses, las autoridades guatemaltecas han reportado decomisos históricos de droga y un incremento en capturas con fines de extradición hacia Estados Unidos. Datos oficiales incluso señalan que entre 2024 y 2026 se registraron algunos de los mayores decomisos de cocaína de los últimos años, incluyendo la incautación de casi cinco toneladas en Puerto Quetzal a inicios de este año.
El hallazgo del laboratorio en Ayutla también deja una lectura preocupante: las estructuras criminales ya no utilizan Guatemala únicamente como territorio de paso, sino como un espacio operativo capaz de albergar centros complejos de producción y procesamiento de droga. Mientras las investigaciones continúan, el operativo vuelve a colocar a la frontera con México como uno de los principales focos de preocupación en materia de seguridad y narcotráfico en el país.

