El Consejo Superior Universitario (CSU) de la Universidad de San Carlos de Guatemala tomó decisiones que han reconfigurado el proceso electoral interno, al anular cuerpos electorales vinculados a la oposición a menos de 48 horas de la elección de rector, prevista para el 8 de abril.
De acuerdo con reportes, la Dirección de Asuntos Jurídicos recomendó anular al menos siete cuerpos electorales que habían sido ganados por sectores opositores, lo que reduce la participación de estos grupos dentro del proceso.
El impacto de esta medida es significativo. En las elecciones previas, la oposición había obtenido 21 de los 34 cuerpos electorales, reflejando un rechazo mayoritario a la actual administración. Sin embargo, hasta ahora solo dos de esos cuerpos han sido acreditados, mientras que el actual rector, Walter Mazariegos, ha logrado consolidar más electores a su favor dentro del proceso vigente.
Esto ha modificado el equilibrio inicial, ya que aunque Mazariegos perdió en la fase previa de elección de cuerpos electorales, las decisiones del CSU han cambiado la correlación de fuerzas a pocos días de la votación final.
Además, el CSU —donde el propio Mazariegos participa y cuenta con doble voto según normativa interna— ha continuado acreditando electores en medio de cuestionamientos, mientras se rechaza o deja fuera a otros cuerpos vinculados a la oposición.
La jornada también estuvo marcada por tensión en el campus central, donde grupos encapuchados ingresaron desde la mañana y bloquearon accesos, mientras manifestantes permanecían fuera de la universidad en rechazo al proceso electoral. Durante el día se reportaron momentos de confrontación y lanzamiento de objetos desde el interior del campus, lo que incrementó la preocupación por la seguridad y el desarrollo del proceso. La situación coincidió con las decisiones del CSU, lo que añadió presión a un proceso ya cuestionado por distintos sectores universitarios.
El proceso se desarrolla en un ambiente de creciente tensión. Sectores universitarios han denunciado que estas decisiones podrían afectar la legitimidad de la elección, mientras organizaciones han presentado acciones legales para intentar frenar o reprogramar la votación.
El contexto revive cuestionamientos similares a los ocurridos en 2022, cuando la elección que llevó a Mazariegos al cargo estuvo marcada por exclusión de electores y disputas internas, un antecedente que vuelve a pesar sobre el proceso actual.
A menos de dos días de la elección, el escenario en la USAC queda marcado por acreditaciones parciales, anulaciones selectivas, presencia de encapuchados y acciones legales en curso, en un proceso que se perfila altamente disputado y bajo escrutinio.

