El Congreso de la República volvió a evidenciar su fragmentación política al fracasar en la aprobación de medidas para contener el alza de los combustibles, en una sesión marcada por negociaciones, señalamientos entre bancadas y una votación que terminó sin acuerdos, pese a la presión del sector transporte y el impacto creciente en el costo de vida.
Durante la plenaria, los diputados conocieron la propuesta impulsada para otorgar un subsidio temporal a los combustibles, que contemplaba apoyo económico al diésel y las gasolinas ante el incremento internacional del petróleo. Sin embargo, la moción para aprobar la iniciativa de urgencia nacional no alcanzó los votos necesarios, lo que impidió avanzar en su aprobación inmediata y dejó el tema en suspenso.
El bloqueo legislativo estuvo marcado por la postura de los bloques UNE, Todos, Unionista, Valor y Vamos, que optaron por aplazar la aprobación del subsidio y plantearon revisar alternativas, entre ellas la reducción del Impuesto sobre la Distribución del Petróleo (IDP) o una fórmula mixta. Estas posiciones generaron diferencias con otros diputados que defendían una respuesta rápida ante el alza del combustible.
La discusión se extendió por varias horas, con intervenciones de distintos bloques que evidenciaron la falta de consenso sobre el mecanismo de apoyo y su financiamiento. Mientras algunos legisladores advirtieron sobre el impacto fiscal del subsidio, otros insistieron en que la urgencia económica exigía una medida inmediata, especialmente ante el aumento sostenido del precio internacional del petróleo.
El diputado Samuel Pérez, del oficialismo, responsabilizó a las bancadas que aplazaron la votación y aseguró que existió un bloqueo político dentro del Congreso, señalando que la falta de acuerdos impidió aprobar medidas urgentes para la población. Según indicó, el Legislativo tenía condiciones para avanzar, pero los votos no se construyeron por la decisión de algunos bloques de no respaldar la iniciativa, lo que dejó sin alivio inmediato a los consumidores.
Desde la oposición, sin embargo, varios diputados defendieron el aplazamiento y señalaron que la propuesta debía ser revisada para evitar impactos fiscales o ampliar los beneficios, lo que derivó en un debate sin consensos y con acusaciones cruzadas entre bancadas.
El resultado final fue el envío del tema a nuevas discusiones y la continuidad del análisis en futuras sesiones, sin una fecha clara para su aprobación. El Congreso reconoce la presión por el alza de combustibles, pero la falta de acuerdos mantiene paralizada la respuesta legislativa, mientras el incremento de precios continúa afectando a transportistas, empresas y consumidores.

