Las autoridades guatemaltecas han capturado a 145 personas deportadas desde Estados Unidos que tenían órdenes de aprehensión vigentes en Guatemala durante lo que va de 2026, según datos de la Policía Nacional Civil (PNC).
Los operativos se realizan principalmente en coordinación entre la PNC y el Instituto Guatemalteco de Migración en los puntos de ingreso al país, especialmente en las instalaciones de la Fuerza Aérea Guatemalteca, donde arriban vuelos con migrantes retornados desde territorio estadounidense.
Uno de los casos más recientes ocurrió este lunes, cuando investigadores de la Sección de Asuntos Fronterizos y Extranjería de la DEIC capturaron a un hombre de 44 años que arribó en un vuelo de deportados procedente de Estados Unidos y que era requerido por un juzgado de Chimaltenango por los delitos de exacciones intimidatorias continuadas y asociación ilícita.
Las autoridades sostienen que muchas de estas personas abandonaron Guatemala mientras enfrentaban procesos penales pendientes, pero fueron localizadas posteriormente por autoridades migratorias estadounidenses y retornadas al país, donde finalmente son detenidas al ingresar nuevamente a territorio guatemalteco.
Entre los delitos por los que eran requeridos figuran extorsión, asociación ilícita, homicidio, robo y otros vinculados con estructuras criminales que operan en diferentes regiones del país.
La Policía Nacional Civil afirma que estos resultados responden al fortalecimiento de los controles migratorios y a los mecanismos de intercambio de información entre instituciones de seguridad y migración.
El fenómeno ocurre además en medio de un incremento sostenido de deportaciones hacia Guatemala, especialmente desde Estados Unidos. Datos oficiales muestran que durante 2025 el país recibió más de 55 mil migrantes retornados, mientras las cifras de 2026 continúan reflejando altos niveles de repatriación.
La situación también volvió a colocar bajo presión las capacidades institucionales de atención a migrantes retornados y los mecanismos de reintegración social y laboral impulsados por el Estado, particularmente en departamentos históricamente afectados por migración irregular como Huehuetenango, San Marcos, Quiché y Quetzaltenango.
Analistas consideran que el aumento de capturas de deportados refleja tanto el endurecimiento de controles migratorios estadounidenses como la persistencia de redes criminales y economías ilegales que continúan operando en distintas regiones de Guatemala

