Una nueva jornada de bloqueos y manifestaciones se registró este martes 24 de marzo en distintos puntos del país, incluida la zona 1 de la Ciudad de Guatemala, en protesta por el aumento en los precios de los combustibles y la implementación de la mezcla de etanol prevista para junio, mientras el Congreso aún busca consensos en medio de divisiones internas sobre las medidas a adoptar.
Desde horas de la madrugada, grupos de manifestantes se concentraron en rutas clave y en los alrededores del Congreso, donde colocaron mantas y utilizaron megáfonos para exigir respuestas ante el incremento del diésel y la gasolina, en una jornada que se suma a las protestas iniciadas desde el día anterior por transportistas y ciudadanos.
Entre los puntos afectados se reportaron bloqueos en Quetzaltenango, Chiquimula, Totonicapán, Huehuetenango y otras rutas estratégicas, lo que generó complicaciones en la movilidad y el transporte de mercancías, incrementando la presión sobre las autoridades para anunciar medidas inmediatas.
Mientras tanto, en el Congreso continúan las discusiones entre bancadas y autoridades del Ejecutivo, aunque las negociaciones han evidenciado divisiones sobre el alcance y la viabilidad de las medidas, particularmente en torno a la posibilidad de aprobar subsidios temporales o ajustes fiscales. El debate también ha estado marcado por críticas a la falta de una propuesta concreta del Ejecutivo, en un contexto donde el impacto económico del alza comienza a sentirse en el transporte y en los precios de productos básicos.
Durante la discusión legislativa, algunos diputados señalaron que los incrementos se han prolongado durante casi un mes, mientras voces dentro del Congreso también han planteado que parte del aumento podría responder a factores internos o márgenes de comercialización, lo que ha intensificado el debate político sobre la respuesta estatal.
El escenario refleja un momento delicado para el Gobierno y el Legislativo, donde los bloqueos empiezan a convertirse en el primer impacto visible del encarecimiento del combustible, mientras la sociedad continúa a la espera de decisiones concretas que contengan el alza y eviten efectos más amplios en la economía.

