Ausentismo legislativo supera el 40% en el Congreso

Tres diputados del Congreso de Guatemala registraron niveles de ausentismo superiores al 40% durante el primer período de sesiones de 2026, según un informe elaborado por la Alianza para un Congreso Eficiente (ACE), organización que monitorea la asistencia y desempeño parlamentario.

El reporte analiza 32 sesiones celebradas entre el 14 de enero y el 5 de mayo, período en el cual el pleno acumuló 4,747 registros de presencia, 726 ausencias y 474 licencias o excusas. Los datos reflejan que el Congreso mantuvo una asistencia global del 77%, aunque varios diputados registraron niveles de participación considerablemente bajos.

La diputada Sandra Erica Jovel Polanco registró el nivel más alto de inasistencia parlamentaria documentado por ACE, con 66% de ausencias durante el período evaluado. También aparecen entre los congresistas con mayores niveles de ausentismo José Arnulfo García Barrios, del bloque Vamos, con 53% de inasistencias, y Esduín Jerson Javier Javier, representante de Chiquimula por el bloque CAMBIO, quien asistió presencialmente únicamente a 15 de las 32 sesiones, equivalente al 47% de participación efectiva. Además, acumuló 15 licencias o excusas durante el período analizado.

El informe también señala que el sistema actual permite que los diputados continúen percibiendo salario completo incluso con bajos niveles de asistencia. La situación genera mayor debate debido a que en la legislatura pasada el sueldo mensual de los congresistas aumentó de Q29,150 a Q47,700, incrementando el escrutinio ciudadano sobre el desempeño parlamentario.

La Alianza para un Congreso Eficiente, integrada por organizaciones como el CIEN, Guatemala Visible y Fundación Proyecto de Vida Fíjate Bien, ha advertido reiteradamente sobre debilidades en los mecanismos de control interno del Legislativo y el uso recurrente de licencias o excusas como herramienta para justificar ausencias prolongadas.

En contraste, al menos 13 diputados mantuvieron asistencia perfecta durante las 32 sesiones evaluadas, entre ellos legisladores de las bancadas BIEN, CREO, Vamos y Winaq-URNG.

Las cifras vuelven a alimentar el escepticismo ciudadano alrededor del Congreso guatemalteco, una de las instituciones con menor nivel de confianza pública en el país. El elevado ausentismo, combinado con salarios más altos y constantes disputas políticas dentro del Legislativo, vuelve a abrir el debate sobre los mecanismos de fiscalización y rendición de cuentas aplicados a los diputados.

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