Los candidatos opositores a la rectoría de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC) accionaron legalmente contra la reelección de Walter Mazariegos, intensificando la disputa política y judicial tras el proceso electoral para el período 2026-2030, en un escenario que ahora suma nuevos elementos que podrían incluso complicar su toma de posesión.
De acuerdo con reportes, las postulaciones contrarias a la actual administración anunciaron recursos ante la Corte de Constitucionalidad y denuncias penales, al considerar que la elección estuvo marcada por irregularidades, exclusión de cuerpos electorales y cuestionamientos sobre la legitimidad del proceso, lo que ha profundizado la crisis institucional dentro de la universidad pública.
Entre los candidatos opositores figuran Rodolfo Chang, Hada Alvarado y Marco Vinicio de la Rosa, quienes han anunciado que acudirán a instancias judiciales para impugnar el resultado, argumentando que el proceso se desarrolló bajo condiciones que limitaron la participación de sectores universitarios.
El conflicto se produce tras la reelección de Mazariegos en Antigua Guatemala, en una jornada marcada por protestas, denuncias de irregularidades y un fuerte despliegue de seguridad, lo que trasladó la disputa universitaria al terreno político y judicial, incrementando la tensión alrededor del proceso.
A estas acciones se suma ahora un elemento que podría tener consecuencias directas en la continuidad del proceso. Según análisis citados en el proceso, denuncias ante la Contraloría General de Cuentas podrían bloquear el finiquito de Mazariegos, un requisito clave para asumir el cargo, lo que abre un nuevo frente legal y administrativo dentro de la crisis universitaria.
Este escenario introduce un factor adicional de incertidumbre, ya que sin finiquito vigente la toma de posesión podría verse comprometida, ampliando la disputa y trasladando el conflicto a instancias administrativas y judiciales que podrían prolongar la resolución del proceso.
Las acciones legales y administrativas anticipan una batalla institucional prolongada, mientras la crisis en la USAC continúa abierta, con múltiples frentes y con implicaciones que ya trascienden el ámbito universitario y se proyectan hacia el debate político nacional.

