Trump celebra el Mundial entre elogios y polémicas

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó como un “éxito espectacular” el Mundial 2026 y atribuyó buena parte del resultado a las fuerzas de seguridad de su país y al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, a quien elogió por llevar la competición a un nivel que, según afirmó, pocos consideraban posible.

En una publicación difundida en Truth Social, Trump aseguró que la Copa del Mundo fue la más segura y espectacular de la historia. También felicitó a Andrew Giuliani, coordinador de la Casa Blanca para el torneo, y destacó el trabajo de Infantino al frente de una edición ampliada a 48 selecciones y 104 partidos, celebrada conjuntamente por Estados Unidos, México y Canadá.

Sin embargo, el mensaje del mandatario no incluyó una felicitación explícita a España, campeona del torneo después de vencer 1-0 a Argentina, ni reconoció directamente el papel desempeñado por México y Canadá como coanfitriones. Trump concentró su pronunciamiento en la organización estadounidense y en la actuación de sus fuerzas de seguridad.

La FIFA también presentó el campeonato como una edición histórica. El organismo informó que la asistencia acumulada superó los seis millones de espectadores y sostuvo que el nuevo formato rompió distintos registros de público. Infantino afirmó que el torneo superó las expectativas y defendió la ampliación como una oportunidad deportiva y comercial para el fútbol mundial.

El balance positivo, no obstante, quedó acompañado por cuestionamientos sobre la estrecha relación entre Trump e Infantino. La controversia aumentó después de que el presidente estadounidense reconociera haber llamado al dirigente de la FIFA para solicitar la revisión de la sanción impuesta al delantero Folarin Balogun, expulsado durante la fase eliminatoria. La intervención alimentó críticas sobre una posible influencia política en las decisiones disciplinarias del torneo.

Trump e Infantino también ocuparon un lugar central durante la ceremonia de premiación, en la que entregaron el trofeo a la selección española. Ambos fueron recibidos con abucheos por una parte del público, en medio de los señalamientos contra el protagonismo político que adquirió el mandatario estadounidense a lo largo de la competición.

En contraste, la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, felicitó a España por el título y reivindicó la participación de México como sede. Además, sostuvo que la organización conjunta demostró la capacidad de Estados Unidos, México y Canadá para desarrollar proyectos de gran escala cuando trabajan de manera coordinada.

El Mundial cerró así con cifras récord y una valoración económica favorable para la FIFA, pero también con un debate abierto sobre los límites entre el deporte y la política. Los elogios cruzados entre Trump e Infantino reforzaron la imagen de una alianza que contribuyó al despliegue organizativo del torneo, aunque dejó dudas sobre la independencia que debe preservar el máximo organismo del fútbol frente a los gobiernos anfitriones.

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