Renuncia primer superintendente de Competencia en medio de polémicas

El superintendente de la Superintendencia de Competencia de Guatemala, Jorge Miguel Castillo Castro, presentó su renuncia irrevocable al cargo, pocos meses después de haber sido designado como el primer titular de la institución encargada de aplicar la nueva Ley de Competencia en el país.

La entidad confirmó que la dimisión fue presentada por motivos personales, aunque ocurre en medio de cuestionamientos públicos y tensiones internas durante los primeros meses de funcionamiento del organismo.

Castillo Castro había sido electo en octubre de 2025 por el Directorio de la Superintendencia y se convirtió en el primer funcionario encargado de poner en marcha una institución clave para regular la competencia económica en Guatemala. Entre sus funciones se encuentran investigar prácticas anticompetitivas, prevenir monopolios, sancionar acuerdos ilegales entre empresas y promover mercados más abiertos y eficientes.

La creación de la Superintendencia de Competencia fue posible tras la aprobación de la Ley de Competencia impulsada por el gobierno del presidente Bernardo Arévalo, que promovió la iniciativa como parte de su agenda de reformas económicas e institucionales. La nueva entidad fue concebida como un órgano técnico e independiente destinado a fortalecer la regulación de los mercados y mejorar la transparencia económica en el país.

Sin embargo, la breve gestión de Castillo Castro estuvo marcada por polémicas desde las primeras etapas de funcionamiento de la institución. Una de las principales controversias surgió cuando se plantearon salarios de hasta Q75 mil mensuales para el superintendente y directores, propuesta que generó críticas públicas al tratarse de una entidad que apenas iniciaba operaciones.

A ello se sumaron cuestionamientos por contrataciones de personal sin procesos de selección plenamente definidos y presiones relacionadas con la estructura interna de la nueva institución, factores que, según distintos análisis, habrían contribuido a precipitar la renuncia.

La salida del primer superintendente supone un desafío para una institución que apenas comienza su consolidación, ya que la Superintendencia de Competencia fue creada para convertirse en uno de los pilares del nuevo marco regulatorio del país.

Ahora el Directorio deberá iniciar el proceso para designar a un nuevo titular que continúe la puesta en marcha de la entidad y garantice su funcionamiento en un momento clave para su institucionalización.

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