La esperada remodelación del Estadio Nacional Doroteo Guamuch Flores continúa avanzando sobre el papel, pero todavía sin trabajos visibles en la infraestructura del principal recinto deportivo del país. Autoridades de la Confederación Deportiva Autónoma de Guatemala (CDAG) comparecieron ante la Comisión de Deportes del Congreso para informar sobre el estado del proyecto, que acumula años de retrasos, cambios de estrategia y cuestionamientos sobre su ejecución.
Durante la citación, la CDAG explicó que mantiene una mesa técnica de trabajo con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), organismo que acompaña el nuevo proceso de modernización. Según las autoridades deportivas, ya existe un informe preliminar elaborado por el organismo internacional y actualmente se desarrolla la fase de validación técnica, paso previo a la elaboración definitiva de las bases para la contratación de las obras.
El cronograma presentado contempla que los trabajos comiencen en enero de 2027 y concluyan en septiembre del mismo año, una fecha que supone un nuevo ajuste respecto a proyecciones anteriores. Mientras tanto, el estadio permanece cerrado desde enero de 2025 y las labores visibles se limitan a mantenimiento preventivo de drenajes, cunetas y sistemas de evacuación de agua.
Entre las mejoras previstas figuran la instalación de una pista de atletismo certificada internacionalmente, la renovación integral de la gramilla, un nuevo sistema de iluminación, la sustitución de butacas y la adquisición de maquinaria especializada para el mantenimiento del recinto. También se contempla la modernización de áreas técnicas y la adecuación de infraestructura para cumplir con estándares internacionales para competiciones deportivas.
Sin embargo, la remodelación continúa marcada por los problemas que provocaron el fracaso de su primera fase. El proyecto permanece bajo escrutinio desde el 16 de abril de 2026, cuando la Contraloría General de Cuentas presentó una denuncia penal contra 12 funcionarios y exfuncionarios de la CDAG por presuntas irregularidades detectadas en la licitación, adjudicación y ejecución de las obras. La auditoría concluyó que, pese a desembolsos por Q9.56 millones, los trabajos apenas alcanzaban un avance físico del 29.92 %, situación que derivó en la rescisión del contrato con la empresa encargada.
Los auditores también identificaron posibles deficiencias en los mecanismos de evaluación técnica de los oferentes, fallas en la supervisión del proyecto y una eventual afectación económica superior a Q32.4 millones. Estos hallazgos motivaron la presentación de la denuncia ante el Ministerio Público y colocaron la remodelación del estadio entre los proyectos de infraestructura deportiva más cuestionados de los últimos años.
Precisamente por esos antecedentes, la CDAG decidió trasladar el desarrollo del nuevo proceso al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), con el objetivo de fortalecer los controles de transparencia y reducir los riesgos detectados durante la primera etapa. No obstante, el nuevo esquema también ha despertado interrogantes sobre los plazos reales de ejecución y la capacidad de recuperar el tiempo perdido tras más de un año de cierre del recinto.
La ausencia de avances físicos visibles, las denuncias en curso y los retrasos acumulados han incrementado la presión sobre las autoridades deportivas. Mientras la CDAG insiste en que la remodelación finalmente arrancará en 2027, atletas, federaciones y aficionados continúan esperando resultados concretos en una obra que, hasta ahora, ha generado más titulares por investigaciones y controversias administrativas que por avances en el campo de juego.

