Las recientes actividades departamentales de Cabal empiezan a mostrar algo cada vez menos disimulado dentro del panorama político guatemalteco: Roberto Arzú parece haber entrado nuevamente en modo precampaña, aunque todavía no exista proceso electoral formal ni convocatoria oficial del Tribunal Supremo Electoral.
El partido realizó este fin de semana un recorrido territorial con el objetivo oficial de “capacitar y formar nuevos líderes”, según informó la agrupación. Entre los departamentos visitados estuvieron San Marcos, Quiché y Totonicapán, donde dirigentes y simpatizantes sostuvieron reuniones comunitarias y actividades políticas con estructuras locales.
Cabal sostiene que todas las actividades se realizaron amparadas en el artículo 20, literal H de la Ley Electoral y de Partidos Políticos (LEPP), disposición que permite a las organizaciones desarrollar procesos de formación, capacitación y organización interna fuera del período oficial de campaña.
Sin embargo, dentro del ambiente político pocos parecen interpretar esas giras únicamente como jornadas académicas o de fortalecimiento partidario. En Guatemala, recorrer municipios, fotografiarse con bases locales, multiplicar presencia territorial y posicionar figuras públicas suele funcionar como la versión más temprana —y cuidadosamente legalizada— de una campaña anticipada.
Y justamente allí es donde Roberto Arzú vuelve a aparecer con protagonismo. Durante las actividades recientes, el empresario y excandidato presidencial se convirtió nuevamente en la figura más visible de Cabal, reforzando la percepción de que intenta construir otra plataforma electoral rumbo a 2027.
Aunque el control formal del partido permanece en manos del diputado Luis Aguirre, actual secretario general de Cabal, el despliegue mediático y territorial de Arzú empieza incluso a eclipsar parte del protagonismo político de la dirigencia formal de la agrupación. Mientras Aguirre conserva el manejo orgánico y legislativo del partido, Arzú parece ocupar cada vez más el espacio visible de calle, giras y movilización territorial.
La escena además tiene cierto aire repetitivo dentro de la política guatemalteca. Después de pasar buena parte de su vida pública intentando consolidar un proyecto presidencial propio, Arzú vuelve otra vez a recorrer el país desde una nueva estructura partidaria, ahora bajo las banderas de Cabal. Su trayectoria ha transitado entre el legado político familiar, partidos debilitados y constantes reinvenciones electorales. Primero ligado al Partido de Avanzada Nacional (PAN) fundado por su padre, el expresidente Álvaro Arzú, Roberto Arzú terminó posteriormente refugiándose en Podemos, agrupación con la que intentó competir en las elecciones de 2023 antes de quedar fuera del proceso electoral por resoluciones judiciales y del TSE. El PAN no alcanzó los votos necesarios en las Elecciones Generales de 2023 para conservar su vigencia legal e intentó, mediante recursos de apelación, mantenerse con vida dentro del sistema político.
Ahora, Cabal parece haberse convertido en el nuevo espacio desde donde Arzú intenta reposicionarse políticamente. Porque aunque oficialmente todavía no haya campaña, en Guatemala muchos políticos empiezan a caminar el país bastante antes de que el TSE decida ponerle fecha a las elecciones.

