El fiscal general Gabriel García Luna removió este martes a Rafael Curruchiche como jefe de la Fiscalía Especial Contra la Impunidad (FECI), en una de las primeras decisiones de alto impacto dentro del Ministerio Público tras el inicio de la nueva administración. La destitución fue confirmada oficialmente mediante el Acuerdo 771-2026, donde se establece que el cargo corresponde a una posición de confianza y de libre nombramiento y remoción.
La salida de Curruchiche ocurre pocos días después de que García Luna anunciara una reestructuración profunda dentro del MP y adelantara cambios relacionados con la continuidad de la FECI. El nuevo fiscal general argumentó que busca recuperar confianza institucional y revisar el funcionamiento interno de distintas fiscalías especializadas.
Curruchiche dirigía la FECI desde agosto de 2021, tras ser designado durante la gestión de la exfiscal general Consuelo Porras. Durante su administración encabezó investigaciones de alto perfil vinculadas a corrupción, estructuras políticas, procesos electorales y casos considerados sensibles para distintos sectores del país. Su gestión estuvo marcada tanto por respaldo de grupos que defendían acciones más firmes del Ministerio Público, como por críticas de actores nacionales e internacionales que cuestionaron algunas de sus decisiones judiciales.
El ahora exjefe de la FECI también fue incluido en la Lista Engel de Estados Unidos y sancionado posteriormente por la Unión Europea, Reino Unido y otros actores internacionales bajo señalamientos relacionados con presuntas acciones que habrían afectado procesos democráticos y anticorrupción en Guatemala. En enero de este año, la UE renovó oficialmente las sanciones contra Curruchiche y otros funcionarios guatemaltecos hasta 2027.
Resulta además especialmente llamativo que el anuncio de su destitución coincida con la visita oficial a Guatemala de António Costa, presidente del Consejo Europeo, quien este mismo martes sostuvo reuniones con Bernardo Arévalo en el Palacio Nacional para fortalecer cooperación y diálogo político entre Guatemala y la Unión Europea.
El contexto adquiere todavía más peso porque previamente el propio Curruchiche había rechazado públicamente las sanciones europeas y cuestionado la legitimidad de las medidas adoptadas por Bruselas contra funcionarios guatemaltecos. El Ministerio Público de la gestión anterior sostuvo incluso que dichas sanciones “carecían de fundamento jurídico” y constituían presiones externas sobre el sistema de justicia guatemalteco.
Más allá del relevo puntual, la salida de Curruchiche posee un fuerte significado político y judicial debido al papel que la FECI mantuvo durante los últimos años dentro de algunos de los casos más sensibles del país. El cambio refleja también el inicio de una nueva etapa dentro del Ministerio Público, en un momento donde Guatemala continúa bajo intensa observación internacional en materia de institucionalidad, democracia y Estado de derecho.

