Durante la ronda de prensa ofrecida este martes, el presidente Bernardo Arévalo advirtió que cualquier posible práctica clientelar vinculada al comité proformación Raíces, impulsado por sectores cercanos al oficialismo, deberá ser investigada. Al ser consultado sobre denuncias relacionadas con supuesta entrega de alimentos a cambio de adhesiones políticas al comité, el mandatario aseguró que, de comprobarse esos hechos, significaría que existen dependencias del Estado que lo están permitiendo.
La declaración presidencial no quedó únicamente en una respuesta administrativa. El mensaje elevó inmediatamente el nivel político de la polémica porque deja abierta la posibilidad de responsabilidades institucionales alrededor de las denuncias que empiezan a rodear el crecimiento territorial de Raíces, una estructura impulsada por dirigentes cercanos al diputado Samuel Pérez.
El pronunciamiento golpea un punto especialmente sensible para el oficialismo porque toca directamente el núcleo discursivo con el que Semilla construyó buena parte de su legitimidad política: el rechazo al clientelismo y al uso de recursos públicos para construcción partidaria. Por eso, dentro del ambiente político, las palabras del mandatario fueron interpretadas como algo más que una advertencia institucional. También comenzaron a leerse como un mensaje interno hacia operadores y sectores que han impulsado la expansión acelerada del comité.
Hasta hace pocos meses, Raíces era presentado como una salida organizativa ante la incertidumbre jurídica que sigue rodeando a Semilla. Sin embargo, el crecimiento rápido del comité y su despliegue territorial empiezan a generar tensiones dentro del propio oficialismo, especialmente porque algunos sectores comienzan a observar prácticas políticas que el movimiento criticó históricamente en gobiernos anteriores.
La situación también expone un matiz cada vez más visible dentro del oficialismo. Mientras Arévalo intenta preservar una narrativa institucional y moderada alrededor de transparencia y anticorrupción, el entorno político de Samuel Pérez aparece asociado a una lógica mucho más enfocada en construcción territorial, fortalecimiento orgánico y movilización política acelerada. Aunque el mandatario evitó confrontar directamente con Pérez, sus declaraciones dejaron claro que el crecimiento de Raíces ya comenzó a entrar en una zona de tensión sensible para el Gobierno y para el equilibrio interno del oficialismo, en un momento donde las diferencias dentro de Semilla empiezan a hacerse cada vez más visibles.

