Decomiso de armas sube 39% en Guatemala durante 2026

El decomiso de armas de fuego en Guatemala registró un aumento del 39% durante los primeros meses de 2026, reflejando la intensificación de operativos policiales y militares impulsados por el Gobierno para contener la violencia armada y limitar el acceso de estructuras criminales a armamento ilegal. Las autoridades reportan la incautación de 1,736 armas entre enero y el 10 de mayo, frente a las 1,250 decomisadas en el mismo período de 2025.

Los datos divulgados por la Policía Nacional Civil muestran además un incremento considerable en el decomiso de armas de alto poder. Mientras en 2025 las fuerzas de seguridad habían confiscado 74 fusiles, carabinas y rifles durante el mismo período, en 2026 la cifra ascendió a 230 unidades, un aumento que preocupa a las autoridades por la capacidad de fuego que mantienen estructuras criminales y pandillas.

El Ministerio de Gobernación atribuye el incremento a la expansión de patrullajes, allanamientos y controles vehiculares ejecutados principalmente en zonas urbanas consideradas de alta conflictividad. Parte importante de estas acciones se concentra dentro del denominado Plan Centinela Metropolitana, desplegado en el departamento de Guatemala con apoyo conjunto de la PNC y el Ejército.

El presidente Bernardo Arévalo aseguró recientemente que las nuevas estrategias de seguridad ya muestran resultados concretos, incluyendo reducciones en homicidios y extorsiones en ciertos sectores de la capital. Según cifras oficiales, las fuerzas de seguridad han capturado a más de 3,800 personas durante distintos operativos ejecutados este año, incluidos integrantes de pandillas y estructuras vinculadas con extorsión y narcomenudeo.

Sin embargo, el aumento en decomisos también expone la magnitud del problema relacionado con circulación ilegal de armas en el país. Guatemala continúa figurando entre las naciones centroamericanas con mayor presencia de armamento ilegal, alimentado por tráfico regional, robo de armas, mercados clandestinos y participación de estructuras criminales vinculadas con narcotráfico y pandillas. El incremento en incautaciones refleja tanto mayor capacidad operativa estatal como la persistencia de una fuerte circulación de armas dentro del territorio nacional.

Especial preocupación genera el crecimiento en decomiso de fusiles y rifles de asalto, armamento utilizado frecuentemente en ataques armados de alto impacto y disputas entre grupos criminales. Investigadores de seguridad consideran que parte de estas armas ingresan desde otros países de la región mediante redes de contrabando y tráfico ilegal.

Las autoridades sostienen que el objetivo principal de los operativos es retirar armas ilegales de circulación y fortalecer control territorial en áreas dominadas por estructuras criminales. No obstante, analistas advierten que el desafío no se limita únicamente al decomiso de armamento, sino también al debilitamiento de las redes financieras y criminales que sostienen el tráfico ilegal de armas en Guatemala.

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