La crisis por la elección de rector en la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC) escaló a un nuevo nivel tras la propuesta de intervención estatal impulsada por diputados del grupo Raíces, una iniciativa que ha encendido el debate sobre la autonomía universitaria y ha colocado en el centro de la polémica al diputado Samuel Pérez.
De acuerdo con la propuesta, la intervención sería temporal y la persona encargada sería designada por el presidente Bernardo Arévalo, con el objetivo de presentar un informe sobre la situación institucional de la universidad y evaluar el funcionamiento del proceso electoral. Sin embargo, la iniciativa ha sido interpretada por diversos sectores como un intento directo de abrir la puerta a la injerencia política en la única universidad pública del país.
La controversia se intensificó luego de que el diputado Samuel Pérez afirmara que “la autonomía no es un blindaje”, una declaración que generó cuestionamientos debido a que la autonomía universitaria está protegida por la Constitución y constituye uno de los pilares históricos de la USAC, precisamente para evitar la intervención del poder político de turno.
La propuesta ha sido criticada porque, aunque se plantee como temporal, permitir que el Ejecutivo designe un interventor supone un precedente delicado, ya que abriría la posibilidad de que futuros gobiernos intervengan la universidad ante cualquier crisis interna, debilitando la independencia académica y administrativa de la institución.
Además, el planteamiento surge en un momento de alta tensión política, lo que refuerza la percepción de que la intervención podría responder a intereses de control institucional, considerando que la USAC tiene influencia en procesos estatales, en la formación de profesionales y en la vida política del país.
La postura de Pérez también ha sido señalada como contradictoria por sectores críticos, quienes sostienen que justificar una intervención estatal en nombre de la transparencia puede terminar vulnerando el principio que precisamente garantiza la independencia universitaria, transformando una crisis interna en una disputa política con implicaciones de largo plazo.
En medio de enfrentamientos en el campus, denuncias de intimidación y cuestionamientos al proceso electoral, la propuesta de intervención y las declaraciones de Samuel Pérez han añadido un nuevo frente de tensión, colocando la defensa de la autonomía universitaria en el centro del debate nacional.

