La violencia armada volvió a golpear distintos sectores de Guatemala durante las últimas horas con al menos tres ataques mortales registrados en Escuintla, la capital y Zacapa, hechos que continúan alimentando la preocupación y el temor entre la población ante la persistencia de asesinatos ejecutados con características de sicariato.
Uno de los casos que más conmoción generó ocurrió en Tiquisate, Escuintla, donde el reconocido joyero José Vallardo Vásquez, de 52 años, fue asesinado a balazos dentro de su negocio. Según reportes preliminares, hombres armados ingresaron al local y dispararon directamente contra el comerciante frente a varias personas antes de escapar del lugar.
El ataque provocó momentos de pánico entre clientes y vecinos del sector comercial, mientras cuerpos de socorro confirmaban que la víctima había fallecido dentro del establecimiento debido a la gravedad de las heridas.
Otro hecho violento ocurrió en el sector de Kaminal Juyú, donde un supuesto taxista pirata fue perseguido y acribillado por sicarios en plena vía pública. De acuerdo con TN23, los atacantes lograron alcanzarlo y dispararle en repetidas ocasiones hasta causarle la muerte.
Mientras tanto, en Teculután, Zacapa, fue asesinado Marco Antonio Catalán Ramos, de 42 años, exjugador del Deportivo Teculután. El exfutbolista fue atacado a balazos cuando lavaba un cabezal a la orilla de la ruta, frente a su esposa.
La seguidilla de crímenes vuelve a reflejar la facilidad con la que ataques armados continúan ocurriendo tanto en áreas urbanas como rurales del país, muchas veces en horarios de alta circulación de personas y frente a testigos.
En los tres casos, agentes de la Policía Nacional Civil y fiscales del Ministerio Público realizaron diligencias para recopilar evidencias e iniciar investigaciones sobre los responsables y posibles móviles de los ataques. Hasta el momento no se han reportado capturas relacionadas con los hechos.
Los nuevos asesinatos se suman a otros hechos violentos registrados en distintos departamentos durante las últimas semanas, manteniendo una creciente percepción de inseguridad entre comerciantes, transportistas y vecinos que observan cómo los ataques armados continúan repitiéndose en distintos puntos del país.

