La reelección de Walter Mazariegos como rector de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC) continúa generando tensión política y jurídica, luego de que sectores opositores anunciaran acciones legales para anular el proceso, mientras el presidente Bernardo Arévalo mantiene silencio, lo que ha intensificado las críticas hacia el Ejecutivo.
De acuerdo con reportes, la oposición accionará en tribunales para intentar invalidar la reelección, señalando que el proceso estuvo marcado por denuncias de opacidad, exclusión de electores y cuestionamientos sobre la legitimidad del cuerpo electoral, lo que podría derivar en una nueva disputa judicial en torno a la rectoría universitaria.
La controversia surge tras la reelección realizada en Antigua Guatemala, donde Walter Mazariegos habría repetido el esquema utilizado en 2022, según críticos del proceso, quienes sostienen que la exclusión de sectores opositores y el control del proceso electoral generaron dudas sobre la legitimidad del resultado.
El escenario legal se desarrolla en paralelo al silencio del presidente Bernardo Arévalo, quien, según reportes, ha evitado pronunciarse pese a las solicitudes de estudiantes, académicos y medios de comunicación, incluso después de que se reportaran agresiones contra manifestantes durante la jornada electoral.
A esto se suma la ruptura interna dentro del oficialismo, donde la crisis de la USAC también ha evidenciado divisiones entre diputados vinculados al movimiento oficial y sectores cercanos a Samuel Pérez, quienes han impulsado posturas más firmes frente a la reelección de Mazariegos. La propuesta de acciones más contundentes, incluida la posibilidad de intervención o pronunciamientos más duros, generó tensiones dentro de la bancada.
En ese contexto, la judicialización del proceso podría convertirse en el siguiente capítulo del conflicto, mientras continúan protestas, cuestionamientos políticos y presión para que el Ejecutivo asuma una postura más clara ante la crisis en la USAC.
La disputa también coincide con una de las semanas más tensas del escenario político nacional, donde convergen protestas, divisiones políticas y la incertidumbre sobre la legitimidad de la reelección, lo que mantiene la situación en desarrollo.

