Una derrota más para Arévalo y su coalición en el Congreso

Las cuentas están hechas y, para Bernardo Arévalo, el resultado es un desastre matemático. Con la elección de Roberto Molina Barreto para la Corte de Constitucionalidad (CC), el sueño de Arévalo de contar con una justicia bajo control se ha evaporado oficialmente. De los cinco magistrados que deciden el destino de la nación, tres están ahora firmemente fuera del círculo de influencia del presidente. Incluso con el nombramiento pendiente de Arévalo, la mayoría se ha perdido. Esto es una derrota estratégica total.

En el centro de este naufragio está Samuel Pérez. Se suponía que él sería el encargado de levantar un muro en el Congreso, pero ni siquiera logró encontrar los ladrillos. En este caso, Samuel Pérez demostró ser inútil. Se vendió como el gran estratega que le daría gobernabilidad al Ejecutivo, pero en el mundo real, nadie quiere sentarse a la mesa con él. Mientras Pérez estaba ocupado grabando videos para denunciar conspiraciones, la oposición hacía su tarea: contar cabezas y asegurar escaños. Ahora, Arévalo deberá gobernar con una Corte de Constitucionalidad donde la mayoría ni siquiera le debe el saludo.

El disco rayado del “Pacto de Corruptos”
Pérez ya está intentando posicionar la narrativa de que perdió porque el “Pacto de Corruptos” ganó de nuevo. Es la excusa perfecta para ocultar su propia mediocridad. Pero la verdad es cruda: el gobierno nunca tuvo un candidato de peso. Fueron a una guerra de verdad con pistolas de agua y, como era de esperar, los barrieron. Pérez prefiere jugar a ser el mártir de la democracia antes que hacer el trabajo sucio y necesario de la política: construir mayorías.

El silencio de los “aliados”
Ayer, Samuel se quedó solo en su esquina. Incluso Luis Aguirre, con quien ahora es muy cercano, prefirió quedarse callado cuando vio que hasta la Embajada de los Estados Unidos le daba el visto bueno al proceso. Incluso figuras como Roberto Arzú intentan pescar en río revuelto, atacando a Molina Barreto con un cinismo que asombra.

La conclusión es clara: Guatemala no necesita estrellas de Twitter con una curul en el Congreso. Necesita diputados que sepan ganar batallas. Samuel Pérez ha demostrado que es incapaz de operar en la mesa donde se decide el futuro del país. Si el plan de Samuel era detener a Molina Barreto, fracasó. Si su plan es seguir viviendo de la victimización, que se prepare, porque el pueblo ya se cansó de las excusas. Al final, los berrinches no llenan las cortes y los “likes” no sustituyen a los votos.

Compartir

Leer más

Recomendado