Ucrania pide reunión urgente en la ONU

Ucrania solicitó una reunión urgente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas tras uno de los ataques más intensos lanzados por Rusia contra Kiev desde el inicio de la guerra, una ofensiva que incluyó drones, decenas de misiles y el uso nuevamente del misil hipersónico ruso Oreshnik, un armamento de nueva generación capaz de portar carga nuclear.

Según autoridades ucranianas, el bombardeo dejó al menos cuatro muertos y más de cien heridos en distintas regiones del país, aunque Kiev concentró los daños más severos. La ofensiva se prolongó durante varias horas y golpeó prácticamente todos los distritos de la capital ucraniana.

El gobierno de Volodímir Zelenski calificó el ataque como una nueva escalada militar rusa y exigió una respuesta internacional inmediata. El ministro de Relaciones Exteriores, Andrii Sybiha, confirmó que Kiev activó mecanismos diplomáticos en Naciones Unidas y otros foros internacionales para denunciar el bombardeo.

Uno de los elementos que más preocupación generó fue el uso del misil hipersónico Oreshnik, considerado prácticamente imposible de interceptar por sistemas convencionales de defensa aérea. Se trata de la tercera ocasión en que Rusia utiliza este tipo de armamento durante la guerra, después de ataques registrados en 2024 y enero de 2026.

El ataque combinó más de 600 drones y 90 misiles, lanzados desde tierra, aire y mar, en una estrategia orientada a saturar las defensas antiaéreas ucranianas. Según reportes preliminares, solo una parte de los misiles logró ser interceptada.

Además de edificios residenciales destruidos, las explosiones dañaron infraestructura civil, escuelas, supermercados, oficinas internacionales y espacios culturales, incluido el Museo Nacional de Arte, áreas vinculadas al complejo de Chernóbil y la residencia del embajador de Albania en Kiev, un incidente que elevó la tensión diplomática tras confirmarse que personal extranjero quedó expuesto durante el bombardeo.

Moscú aseguró que el bombardeo iba dirigido contra objetivos militares y lo presentó como respuesta a recientes ataques ucranianos dentro de territorio ruso. Días atrás, el Kremlin acusó a Kiev de atacar instalaciones civiles y amenazó con responder de manera “contundente”.

El nuevo bombardeo ocurre en un momento especialmente sensible para Europa y la OTAN, debido al creciente uso de misiles de largo alcance, drones y tecnología hipersónica dentro del conflicto. Analistas militares consideran que el despliegue repetido del Oreshnik tiene también un componente simbólico y estratégico: enviar un mensaje de capacidad militar y presión psicológica tanto a Ucrania como a Occidente.

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