Trump honra a Artemis II y crea Academia Espacial

El presidente Donald Trump entregó la Medalla de Honor Espacial del Congreso a los cuatro integrantes de Artemis II y firmó una orden ejecutiva para impulsar la creación de la Academia Espacial de Estados Unidos. Ambos anuncios, realizados en el Centro Espacial Johnson de la NASA, en Houston, forman parte de una agenda destinada a ampliar la presencia estadounidense en la Luna y preparar futuras misiones a Marte.

La condecoración fue otorgada al comandante Reid Wiseman, al piloto Victor Glover y a la especialista Christina Koch, de la NASA, así como al astronauta canadiense Jeremy Hansen. Solo unas 30 personas habían recibido este reconocimiento, reservado para contribuciones excepcionales a la exploración espacial y anteriormente concedido a figuras como Neil Armstrong, John Glenn y Sally Ride.

Artemis II completó en abril una misión de diez días alrededor de la Luna, durante la cual la tripulación puso a prueba la nave Orion, los sistemas de soporte vital y los procedimientos de navegación y regreso a la Tierra. Fue el primer viaje humano al entorno lunar desde 1972 y sentó las bases técnicas para las próximas misiones que buscarán volver a colocar astronautas sobre la superficie.

En paralelo, la orden presidencial dispone la formación de una comisión encargada de diseñar la futura Academia Espacial, inspirada en instituciones militares como West Point y Annapolis. El proyecto pretende formar militares, ingenieros, operadores civiles y especialistas para cubrir las necesidades de la Fuerza Espacial, la NASA y la creciente industria aeroespacial privada.

La comisión estará presidida por el administrador de la NASA, Jared Isaacman, e incluirá representantes de la Casa Blanca, la Oficina de Administración y Presupuesto, el área de seguridad nacional y la Secretaría de la Fuerza Aérea. Tendrá 120 días para recomendar la estructura de gobierno, los programas académicos, los criterios de admisión, las obligaciones de servicio y una posible sede permanente.

Trump vinculó la iniciativa con la competencia estratégica frente a otras potencias y prometió que Estados Unidos volverá a llevar astronautas a la superficie lunar antes de que concluya su mandato en 2028. También habló de establecer una presencia permanente en la Luna y aseguró que la NASA trabaja en una nave interplanetaria de propulsión nuclear destinada a una futura misión a Marte.

La ceremonia convirtió el éxito de Artemis II en plataforma para anunciar una expansión institucional de la política espacial estadounidense. Sin embargo, la orden todavía no crea una academia operativa ni garantiza su presupuesto, mientras los planes de alunizaje, colonia lunar y propulsión nuclear continúan sujetos a dificultades técnicas y financieras. El alcance real de la estrategia dependerá de que estas promesas reciban respaldo presupuestario y sobrevivan a los cambios políticos de Washington.

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