Una nueva jornada de violencia dejó tres personas asesinadas en distintos ataques armados registrados en Escuintla y el departamento de Guatemala, hechos ocurridos con pocas horas de diferencia y que mantienen bajo investigación a las autoridades. Los crímenes fueron perpetrados en Pueblo Nuevo Tiquisate, Escuintla, así como en dos sectores de Villa Nueva.
Uno de los casos ocurrió en la 13 calle de la zona 1 de Pueblo Nuevo Tiquisate, Escuintla, donde fue asesinado Eduardo Daniel Velásquez Pérez, de 19 años, cuando regresaba a su vivienda en motocicleta. Minutos antes del ataque, el joven había llamado a sus familiares para informarles que ya iba en camino hacia su casa. Según testigos, fue perseguido por individuos que se movilizaban en una motocicleta negra, quienes lo alcanzaron en un sector de terracería y le dispararon en repetidas ocasiones antes de escapar a gran velocidad. Sus familiares aseguraron desconocer las razones que pudieron haber motivado el crimen.
Otro hecho de violencia ocurrió en el anexo a la colonia Villa Lobos II, zona 12 de Villa Nueva, donde fue asesinado Edgar Estuardo Godínez Quiroa, de 21 años, frente a su domicilio. Vecinos relataron que escucharon los gritos de un hombre que suplicaba por su vida poco después de las 23:00 horas del domingo. Cuando los Bomberos Municipales llegaron al lugar encontraron a la víctima tendida sobre una banqueta con múltiples heridas de bala. De acuerdo con información preliminar de la Policía Nacional Civil, el joven presuntamente pertenecía a la Mara 18 y una de las hipótesis apunta a un posible ataque cometido por integrantes de una estructura rival.
El tercer crimen se registró en la Manzana D, sector El Éxodo, de la colonia El Mezquital, en Villa Nueva, donde una balacera alarmó a los residentes del sector. Testigos indicaron haber escuchado alrededor de 20 detonaciones de arma de fuego, por lo que varios vecinos salieron de sus viviendas para verificar qué había ocurrido entre los callejones de la comunidad.
En el lugar fue localizado un motorista con múltiples impactos de bala. Aunque fue auxiliado por personas del sector, ya no presentaba signos vitales cuando llegaron los socorristas. Junto al cuerpo quedó un casco negro de motorista y los investigadores localizaron al menos 18 casquillos de arma de fuego, evidencia que fue embalada por fiscales del Ministerio Público para avanzar en las pesquisas.
Los tres ataques reflejan la persistencia de la violencia armada tanto en áreas urbanas como rurales del país, donde las víctimas fueron atacadas mientras se dirigían a sus hogares o permanecían cerca de ellos. Mientras las autoridades intentan establecer los móviles de cada caso e identificar a los responsables, los hechos vuelven a poner sobre la mesa los desafíos que enfrenta el sistema de seguridad para contener los homicidios y la actividad de estructuras criminales en distintos puntos del territorio nacional.

