Los guatemaltecos vuelven a enfrentar un incremento en uno de los productos esenciales para la economía doméstica. El precio del gas propano registró un nuevo aumento en todo el país, encareciendo el costo de preparación de alimentos para miles de familias en un contexto en el que el poder adquisitivo continúa bajo presión por el aumento acumulado de distintos bienes y servicios.
De acuerdo con los nuevos valores reportados por distribuidores y confirmados por el Ministerio de Energía y Minas (MEM), el cilindro de 25 libras pasó a costar Q110, el de 35 libras alcanzó los Q154 y el de 100 libras llegó a Q440. El ajuste representa incrementos de Q12, Q17 y Q48, respectivamente, en comparación con los precios que permanecían vigentes desde diciembre de 2025.
El aumento marca el primer ajuste significativo del año y revierte la reducción observada a finales de 2025, cuando los precios habían alcanzado sus niveles más bajos en varios años. En aquel momento, los cilindros de 25, 35 y 100 libras se comercializaban a Q98, Q137 y Q392, respectivamente.
Las autoridades atribuyen el encarecimiento a factores internacionales. Guatemala depende completamente de las importaciones de gas licuado de petróleo (GLP), por lo que las fluctuaciones del mercado energético global terminan trasladándose al consumidor local. El MEM ha señalado que el incremento está relacionado con el aumento de los precios internacionales del petróleo y con las tensiones geopolíticas que han afectado los mercados energéticos durante los últimos meses.
El impacto trasciende el gasto familiar. El gas propano es utilizado por millones de hogares para cocinar, pero también forma parte de los costos operativos de pequeños comercios, comedores, tortillerías, panaderías y negocios de alimentos. Cada incremento en el GLP ejerce presión sobre la cadena de consumo y puede terminar reflejándose en el precio final de productos básicos.
La subida del gas ocurre además en una semana en la que los combustibles reportaron reducciones en sus precios de referencia, un contraste que evidencia cómo distintos mercados energéticos responden a dinámicas internacionales diferentes. Mientras la gasolina y el diésel mostraron alivio temporal para los consumidores, el GLP mantiene una tendencia más sensible a las variaciones de oferta global.
Aunque el Gobierno ha destacado medidas para amortiguar el impacto de otros combustibles, el nuevo ajuste del gas vuelve a poner sobre la mesa la vulnerabilidad energética del país. La dependencia casi absoluta de las importaciones deja a Guatemala expuesta a crisis internacionales sobre las cuales tiene escasa capacidad de influencia, trasladando las consecuencias directamente al presupuesto de los hogares.

