Rusia intensifica ofensiva con masivo ataque sobre Kiev

Rusia lanzó uno de los ataques aéreos más intensos desde el inicio de la invasión a gran escala contra Ucrania, al emplear 496 drones y 74 misiles, incluidos 24 balísticos, en una ofensiva nocturna sobre Kiev que dejó al menos 17 muertos y cerca de un centenar de heridos, además de cuantiosos daños en edificios residenciales e infraestructura civil de la capital. El bombardeo se produjo en un momento en que la guerra supera ya los cuatro años y mientras los esfuerzos diplomáticos para alcanzar un alto el fuego continúan sin avances concretos.

Las autoridades ucranianas informaron que varios edificios de apartamentos, un hotel, un centro médico y otras instalaciones civiles fueron alcanzados, provocando incendios y el colapso parcial de estructuras. Equipos de rescate trabajaron durante horas entre los escombros en busca de sobrevivientes, mientras miles de habitantes se refugiaban en estaciones del metro tras activarse las alertas antiaéreas. La magnitud del ataque volvió a poner de manifiesto la creciente capacidad de Rusia para combinar drones y misiles en operaciones de gran escala destinadas a saturar los sistemas de defensa aérea.

Horas antes del ataque, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelensky, había advertido desde Dublín que el Kremlin preparaba un “ataque masivo”, por lo que acortó su visita oficial a Irlanda para regresar al país. Tras los bombardeos, el mandatario afirmó que “Putin lleva tiempo preparando este bombardeo” y reiteró el llamado a sus aliados occidentales para acelerar el suministro de sistemas de defensa antiaérea, al considerar que la intensificación de los ataques incrementa el riesgo para la población civil y la infraestructura estratégica.

Por su parte, el Ministerio de Defensa ruso aseguró que la ofensiva fue una represalia por los recientes ataques ucranianos contra infraestructura ubicada en territorio ruso, particularmente instalaciones energéticas y objetivos militares. Kiev, entretanto, ha intensificado en las últimas semanas sus operaciones de largo alcance contra refinerías y fábricas vinculadas con la industria bélica rusa, reflejando una escalada en la que ambos bandos han ampliado el alcance de sus ataques lejos de las líneas del frente.

La nueva ofensiva evidencia un recrudecimiento del conflicto, en momentos en que las negociaciones de paz permanecen estancadas y ninguna de las partes muestra disposición a reducir la intensidad de las operaciones militares. Mientras Ucrania insiste en fortalecer su capacidad defensiva con apoyo occidental, Rusia continúa apostando por ataques masivos que buscan debilitar la infraestructura y la resistencia de las principales ciudades ucranianas.

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