Las autoridades de Rusia acusaron este lunes a Ucrania de “aumentar su cooperación” con cárteles mexicanos del narcotráfico para facilitar el envío de drogas hacia Europa, incluido el fentanilo, y aseguraron que las organizaciones criminales consideran territorio ucraniano como “un corredor seguro” para acceder al mercado europeo. Hasta el momento, Moscú no ha presentado pruebas públicas que respalden estas afirmaciones y el Gobierno ucraniano no había respondido a los señalamientos.
Las acusaciones fueron formuladas por el Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia (SVR), que sostuvo que las autoridades ucranianas estarían facilitando deliberadamente el tránsito de estupefacientes procedentes de América Latina como una forma de obtener recursos en medio de la guerra. Según el organismo ruso, los puertos del sur de Ucrania servirían como punto de entrada para cargamentos de droga con destino a distintos países europeos.
El SVR también afirmó que los grupos criminales latinoamericanos tendrían interés en aprovechar las condiciones derivadas del conflicto para ampliar sus operaciones en Europa e incluso acceder al mercado negro de armas. Sin embargo, las autoridades rusas no identificaron a qué organizaciones criminales hacen referencia ni presentaron evidencias que permitan verificar de forma independiente sus acusaciones, las cuales se producen en el contexto de la guerra y de la intensa confrontación política entre Moscú y Kiev.
Las declaraciones se conocen apenas unas semanas después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, realizara afirmaciones sobre el avance del crimen organizado en México durante la cumbre del G7. En esa ocasión, el mandatario estadounidense aseguró que el Gobierno mexicano había perdido el control frente a los cárteles del narcotráfico y sostuvo que las autoridades actuaban bajo la presión y el temor que ejercen esas organizaciones criminales.
Con este nuevo pronunciamiento desde Moscú, el narcotráfico mexicano vuelve a situarse en el centro del debate internacional, aunque ahora como parte de un nuevo intercambio de acusaciones entre Rusia y Ucrania. Dado que los señalamientos no han sido respaldados con pruebas públicas ni confirmados por organismos independientes, forman parte de la narrativa oficial del Kremlin en el contexto del conflicto que enfrenta a ambos países desde 2022.

