El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, llegó este jueves a Italia en medio de una compleja ofensiva diplomática de la Casa Blanca para recomponer las deterioradas relaciones con el Vaticano y con la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, tras las recientes confrontaciones públicas protagonizadas por el presidente Donald Trump.
La visita ocurre luego de varias semanas de tensión entre Trump y el papa León XIV, el primer pontífice estadounidense de la historia, quien ha cuestionado públicamente posiciones de Washington relacionadas con la guerra en Irán, la migración y la política internacional. Las diferencias escalaron después de que Trump lanzara ataques directos contra el Pontífice y lo acusara de poner en riesgo a sectores católicos por sus posturas diplomáticas.
La reunión entre Rubio y León XIV se celebró en el Vaticano y se extendió durante aproximadamente 45 minutos. De acuerdo con fuentes estadounidenses citadas por medios internacionales, el encuentro fue descrito como “amistoso y constructivo”, mientras el Departamento de Estado destacó “la solidez de la relación entre Estados Unidos y la Santa Sede”.
Sin embargo, la visita de Rubio no busca únicamente aliviar la tensión con el Vaticano. El deterioro también alcanzó la relación entre Trump y Meloni, considerada hasta hace pocos meses una de las principales aliadas europeas del mandatario republicano. La primera ministra italiana criticó públicamente los ataques contra el Papa y expresó preocupación por la escalada militar en Irán, posiciones que provocaron nuevas fricciones con Washington.
Dentro de la agenda diplomática aparecen además temas sensibles para Europa como la situación en Líbano, la crisis energética derivada de las tensiones en el estrecho de Ormuz y el futuro de la presencia militar estadounidense en territorio italiano. Trump incluso llegó a insinuar recientemente la posibilidad de revisar las bases militares de Estados Unidos en Italia, aumentando la presión política sobre Roma.
El viaje también refleja un delicado cálculo político interno dentro de Estados Unidos. La confrontación con el Vaticano amenaza con erosionar el respaldo católico que Trump logró consolidar en las elecciones de 2024, un segmento que representa cerca del 20% del electorado estadounidense. Rubio, católico practicante, aparece ahora como una de las figuras encargadas de contener el desgaste diplomático y político provocado por la confrontación directa de la Casa Blanca con el Pontífice.
Mientras tanto, el Vaticano mantiene un discurso centrado en la paz, la diplomacia y la defensa humanitaria frente a los conflictos internacionales. La crisis abierta entre Trump, el Papa y parte de los aliados europeos vuelve a evidenciar las crecientes fracturas entre sectores conservadores occidentales que hasta hace poco mantenían posiciones estratégicas alineadas frente a temas internacionales y culturales.

