Los precios internacionales del petróleo continuaron al alza este miércoles ante la falta de avances entre Estados Unidos e Irán para normalizar el tránsito por el estrecho de Ormuz, una de las rutas estratégicas para el suministro energético mundial. El West Texas Intermediate (WTI) avanzó 0.7% hasta US$83.78 por barril, mientras el Brent del mar del Norte subió 0.6% hasta US$89.40, prolongando una escalada que acumula alrededor de 14% durante los últimos siete días.
La presión sobre los mercados responde principalmente a las dudas sobre cuánto tiempo permanecerá restringida la navegación por Ormuz. Las conversaciones entre Washington y Teherán no han producido hasta ahora un acuerdo concreto para reabrir plenamente el estrecho, pese a las expectativas generadas por contactos diplomáticos y la mediación regional. Irán y Omán mantienen conversaciones sobre una posible reapertura parcial, mientras las exigencias cruzadas de compensaciones entre Teherán y Washington han vuelto a enfriar las posibilidades de un entendimiento inmediato.
La tensión aumentó además después de nuevos incidentes contra embarcaciones en rutas estratégicas. Reuters reportó ataques contra dos buques en el estrecho de Ormuz y Bab el Mandeb, mientras el tránsito marítimo por Ormuz se redujo considerablemente. Antes del conflicto con Irán, alrededor del 20% del suministro mundial de petróleo atravesaba esta vía, por lo que incluso una interrupción parcial tiene capacidad para alterar los precios y elevar los costos de transporte y seguros de los cargamentos.
La incertidumbre contrasta con las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien ha asegurado que Estados Unidos mantiene el “control total” del estrecho de Ormuz y sostiene que la vía está abierta. El comportamiento del mercado refleja, sin embargo, que los operadores todavía perciben un riesgo considerable para el suministro, especialmente mientras no exista un acuerdo con Irán que garantice una circulación estable y segura de los buques.
El impacto comienza a superar el mercado petrolero. La Agencia Internacional de la Energía recortó su previsión de oferta mundial de crudo para el resto de 2026 debido a las interrupciones provocadas por el conflicto y también redujo sus perspectivas de demanda ante el efecto de los precios elevados sobre consumidores y empresas. El encarecimiento del petróleo introduce además nuevas presiones inflacionarias al trasladarse al transporte, la energía y las cadenas de producción, precisamente cuando los bancos centrales intentan consolidar la reducción de la inflación.
El mercado queda así condicionado por una negociación política y militar cuyo desenlace continúa incierto. La subida cercana al 14% en apenas una semana muestra que los inversionistas están incorporando al precio el riesgo de un bloqueo prolongado de Ormuz. Una reapertura estable podría aliviar rápidamente esa presión, pero mientras Washington y Teherán mantengan posiciones enfrentadas y continúen los incidentes marítimos, la seguridad del suministro seguirá marcando la dirección del petróleo y aumentando el riesgo de nuevas repercusiones sobre la economía mundial.

