Los precios internacionales del petróleo subieron con fuerza este miércoles, con avances superiores al 6%, después de que la nueva escalada militar entre Estados Unidos e Irán reavivara el temor a interrupciones en el suministro energético de Medio Oriente. La ruptura del frágil proceso de distensión, los nuevos ataques estadounidenses y las represalias iraníes devolvieron la incertidumbre a los mercados, que reaccionaron también con caídas en las principales bolsas internacionales.
El crudo Brent, referencia para gran parte del mercado mundial, se aproximó a los US$80 por barril, mientras el West Texas Intermediate (WTI) también registró una fuerte subida. El movimiento refleja un cambio rápido en las expectativas de los inversionistas, después de que la posibilidad de un entendimiento entre Washington y Teherán hubiera contribuido recientemente a reducir las cotizaciones y aliviar temporalmente el temor sobre el abastecimiento mundial.
La nueva tensión se produjo después de que Estados Unidos lanzara ataques contra objetivos iraníes en respuesta a agresiones atribuidas a Teherán contra embarcaciones en el estrecho de Ormuz. Washington también revocó las facilidades temporales que permitían determinadas exportaciones iraníes de petróleo, mientras el presidente Donald Trump dio por terminado el memorando que había servido como base para intentar alcanzar un acuerdo más amplio con Irán.
El estrecho de Ormuz vuelve a ocupar el centro de la preocupación económica internacional, debido a su importancia para el transporte mundial de petróleo y gas. Cualquier interrupción prolongada del tránsito marítimo puede reducir la disponibilidad de crudo en el mercado y elevar los costos del transporte y los seguros, un riesgo que los operadores incorporan rápidamente al precio de los contratos energéticos incluso antes de que exista una reducción efectiva de la oferta.
La reacción no se limitó al mercado petrolero. Las bolsas europeas registraron pérdidas y Wall Street operó bajo presión, mientras los inversionistas evaluaban las consecuencias de una confrontación prolongada. El encarecimiento del petróleo amenaza con trasladarse nuevamente a los combustibles, el transporte y los costos de producción, complicando los esfuerzos de los bancos centrales para controlar la inflación y aumentando la presión sobre las economías importadoras de energía.
La volatilidad de los últimos meses muestra hasta qué punto el precio del crudo permanece condicionado por cada movimiento diplomático y militar en Medio Oriente. Las expectativas de negociación habían provocado descensos importantes en las cotizaciones, pero el regreso de los ataques y el endurecimiento del discurso de Washington modificaron nuevamente el escenario en cuestión de horas, elevando la prima de riesgo incorporada por los mercados.
La nueva subida del petróleo es la primera consecuencia económica visible del deterioro entre Estados Unidos e Irán, pero su duración dependerá de la intensidad de los próximos enfrentamientos y, especialmente, de lo que ocurra en Ormuz. Si la confrontación vuelve a afectar de forma sostenida el tránsito energético, la presión puede extenderse desde los mercados financieros hasta los precios que pagan consumidores y empresas en países dependientes de las importaciones de combustibles.

