El precio del petróleo Brent volvió a dispararse y superó los US$105 por barril, impulsado por la escalada del conflicto en Irán y los riesgos sobre el suministro global de energía.
El alza responde a un factor central: la amenaza sobre el flujo de crudo en el estrecho de Ormuz, una de las rutas más importantes del mundo por donde circula cerca del 20% del petróleo global, lo que ha elevado la percepción de riesgo en los mercados energéticos.
En la jornada más reciente, el Brent se ubicó alrededor de US$105.07 por barril, con un incremento cercano al 3%, en un contexto marcado por ataques, tensiones militares y señales de endurecimiento político dentro de Irán.
El impacto no es aislado. La crisis ha provocado una reacción en cadena en los mercados internacionales, donde países importadores están pagando precios más altos por energía, mientras analistas advierten que el escenario podría derivar en un choque de oferta si se interrumpe el transporte marítimo en la región.
El comportamiento del petróleo también refleja la volatilidad del conflicto. En semanas recientes, los precios han mostrado subidas y caídas abruptas, dependiendo de señales sobre el control del estrecho o avances en negociaciones, lo que evidencia un mercado altamente sensible a la evolución geopolítica.
El repunte del Brent por encima de los US$105 no solo marca un nivel técnico, sino un punto de presión global, con efectos directos en inflación, transporte y costos energéticos, en un escenario donde la estabilidad del suministro sigue condicionada por el desarrollo del conflicto en Medio Oriente.

