La segunda vuelta presidencial de Perú continúa sin un ganador definido y mantiene al país en vilo tras una de las contiendas más reñidas de su historia reciente. Con más del 97 % de las actas contabilizadas, el izquierdista Roberto Sánchez conserva una ventaja mínima sobre la derechista Keiko Fujimori, en una diferencia que apenas ronda unos miles de votos y que podría terminar resolviéndose en instancias electorales.
De acuerdo con los resultados oficiales difundidos por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Sánchez alcanzaba alrededor del 50.01 % de los votos válidos frente al 49.99 % de Fujimori. La candidata de Fuerza Popular logró reducir considerablemente la distancia gracias al ingreso de actas procedentes del extranjero, donde concentra cerca de dos tercios de los sufragios emitidos por los peruanos residentes fuera del país.
La extrema estrechez del resultado ha provocado que la atención se concentre ahora en las actas observadas e impugnadas. Según reportes de medios y autoridades electorales, cientos de miles de votos podrían quedar sujetos a revisión por parte del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), un proceso que podría extenderse durante varias semanas antes de que exista una proclamación oficial del próximo presidente peruano.
El escenario refleja la profunda polarización que atraviesa Perú. Mientras Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori y candidata de la derecha, busca alcanzar la presidencia en su cuarto intento, Roberto Sánchez, identificado con sectores de izquierda y considerado cercano al legado político de Pedro Castillo, ha consolidado un fuerte respaldo en regiones rurales y zonas populares del interior del país.
La incertidumbre electoral se produce en un país que ha tenido ocho presidentes en la última década y que continúa enfrentando una severa crisis de representación política. Mientras ambos candidatos han pedido paciencia y evitan proclamarse vencedores, la atención se concentra en las decisiones que adopten los organismos electorales durante los próximos días, en una elección cuyo resultado podría definirse voto por voto.

