Panamá y China sostuvieron una reunión de alto nivel en Nueva York en medio de crecientes tensiones diplomáticas y comerciales provocadas por la disputa alrededor de los puertos estratégicos ubicados en las entradas del Canal de Panamá, uno de los puntos más sensibles del comercio mundial.
El encuentro reunió al canciller chino Wang Yi y al ministro panameño de Relaciones Exteriores, Javier Martínez-Acha, durante actividades paralelas de Naciones Unidas, en un contexto marcado por el deterioro de las relaciones bilaterales entre ambos países y la creciente presión de Estados Unidos sobre la presencia china cerca del canal interoceánico.
Durante la reunión, Wang Yi pidió a Panamá proteger los intereses de empresas chinas y sostuvo que las relaciones entre ambos países “no deben estar sujetas a interferencias de terceros”, en una clara referencia a Washington y a las presiones impulsadas por la administración de Donald Trump para reducir la influencia china en infraestructuras estratégicas latinoamericanas.
La tensión gira principalmente alrededor de los puertos de Balboa y Cristóbal, ubicados en ambos extremos del Canal de Panamá y anteriormente operados por la empresa Panama Ports Company, filial del conglomerado hongkonés CK Hutchison. En enero, la Corte Suprema panameña declaró inconstitucional la concesión otorgada a la compañía china, decisión que provocó fuerte malestar en Pekín.
Tras el fallo judicial, Panamá tomó control temporal de las terminales y trasladó operaciones hacia compañías vinculadas con intereses europeos y estadounidenses, mientras CK Hutchison inició un arbitraje internacional reclamando más de US$2 mil millones en daños.
El conflicto se convirtió rápidamente en un nuevo capítulo de la disputa geopolítica entre Estados Unidos y China en América Latina. Washington considera estratégica la reducción de presencia china alrededor del canal, por donde circula aproximadamente 5 % del comercio marítimo mundial, mientras Pekín acusa a Estados Unidos de intentar utilizar presión política para desplazar inversiones chinas de la región.
Las tensiones incluso comenzaron a generar repercusiones comerciales. Autoridades estadounidenses denunciaron recientemente un aumento en inspecciones y retenciones de barcos con bandera panameña en puertos chinos, situación que Washington calificó como una forma de presión económica contra Panamá.
El gobierno panameño intenta mantener equilibrio entre ambas potencias. El presidente José Raúl Mulino reconoció semanas atrás que Panamá quedó atrapado en una disputa entre Estados Unidos y China, aunque insistió en que su país mantiene relaciones positivas con Pekín y busca evitar una escalada diplomática mayor.
Para América Latina, el caso refleja cómo el Canal de Panamá vuelve a consolidarse como uno de los principales escenarios de competencia estratégica global, en momentos donde China y Estados Unidos intensifican su disputa por influencia económica, comercial y política dentro de la región.

