El Sistema de Naciones Unidas presentó el balance de su ciclo de cooperación 2021-2025 en Guatemala, destacando una ejecución acumulada cercana a los mil millones de dólares y diversos resultados en acceso a servicios esenciales, fortalecimiento institucional y asistencia humanitaria. Sin embargo, el propio informe evidencia que los principales indicadores sociales del país continúan mostrando niveles de vulnerabilidad que reflejan la profundidad de los problemas estructurales que enfrenta Guatemala.
Durante la presentación del informe anual “Resultados que transforman vidas”, representantes de Naciones Unidas informaron que durante los últimos cinco años se ejecutaron 378 iniciativas de desarrollo con una inversión acumulada de aproximadamente US$923 millones, mientras que únicamente en 2025 la cooperación alcanzó los US$187.9 millones. No obstante, el organismo reconoció que la movilización de recursos internacionales ha mostrado una tendencia descendente desde 2022, cuando la ejecución anual superó los US$250 millones.
Entre los principales resultados reportados figura la ampliación del acceso a servicios esenciales para 4.5 millones de personas, apoyo humanitario para más de 275 mil personas en situación de vulnerabilidad y programas de respuesta anticipada que beneficiaron a unas 67 mil personas expuestas a riesgos climáticos e inseguridad alimentaria.
Asimismo, Naciones Unidas destacó la instalación de más de 50 mil pisos de concreto en hogares vulnerables, una intervención que permitió declarar libres de piso de tierra a varios municipios del país, además de programas destinados a fortalecer la autonomía económica de mujeres mediante mecanismos financieros comunitarios y acciones de inclusión social.
Sin embargo, el mismo informe revela que los avances conviven con una realidad social alarmante. Según Naciones Unidas, el 56% de la población guatemalteca continúa viviendo en condiciones de pobreza, mientras que la pobreza extrema permanece estancada en 16.2%, cifras que prácticamente no muestran cambios de fondo pese al volumen de cooperación ejecutado durante el último quinquenio.
La situación laboral tampoco refleja mejoras sustanciales. El informe señala que el 67.9% de los trabajadores continúa desempeñándose en la economía informal, una condición que limita el acceso a seguridad social, estabilidad económica y oportunidades de desarrollo para millones de familias.
Uno de los datos más preocupantes corresponde a la niñez y adolescencia. Naciones Unidas estima que el 80.8% de los niños, niñas y adolescentes vive en condiciones de precariedad económica, una situación que incrementa los riesgos de abandono escolar, desnutrición, trabajo infantil, migración forzada y exclusión social.
El organismo también expresó preocupación por el deterioro institucional y la situación de derechos humanos. Durante el ciclo 2021-2025 se documentaron 1,465 ataques contra defensores de derechos humanos, periodistas y operadores de justicia, además de advertencias sobre el uso del sistema penal para perseguir a actores vinculados a investigaciones de corrupción y graves violaciones a derechos fundamentales.
Durante el acto de presentación, el coordinador residente de Naciones Unidas en Guatemala, Miguel Barreto, afirmó que el verdadero impacto de la cooperación debe medirse por la capacidad de generar cambios concretos en la vida de las personas y fortalecer las capacidades del Estado para enfrentar desafíos sociales, económicos y ambientales.
Por su parte, el presidente Bernardo Arévalo calificó al Sistema de Naciones Unidas como un aliado estratégico para fortalecer la institucionalidad democrática, la transparencia y la construcción de políticas públicas orientadas al desarrollo.
Los resultados presentados por la ONU llegan en un contexto especialmente complejo para Guatemala. A la persistencia de la pobreza y la informalidad se suman amenazas vinculadas con la inseguridad alimentaria, los efectos del cambio climático, la migración y la fragilidad institucional. De hecho, el nuevo Marco de Cooperación 2026-2030 priorizará áreas relacionadas con gobernabilidad democrática, reducción de pobreza, resiliencia ambiental y movilidad humana.
Aunque Naciones Unidas reporta avances concretos en acceso a servicios, asistencia humanitaria y fortalecimiento institucional, las cifras sociales expuestas por el propio organismo muestran que los desafíos estructurales continúan profundamente arraigados. Que más de la mitad de la población permanezca en pobreza, que casi siete de cada diez trabajadores sobrevivan en la informalidad y que ocho de cada diez menores vivan en precariedad económica evidencia que los resultados alcanzados aún son insuficientes para revertir décadas de exclusión y desigualdad que siguen condicionando el desarrollo del país

