Nueva masacre en Haití deja al menos 47 muertos

Al menos 47 personas murieron en una nueva masacre perpetrada por grupos armados en Kenscoff, en las afueras de Puerto Príncipe, en uno de los ataques más graves registrados recientemente en Haití. Entre las víctimas se encuentran 22 personas que fueron ejecutadas en el recinto de una iglesia donde habían buscado refugio, según el balance divulgado por Naciones Unidas.

El ataque comenzó durante la noche del domingo y se prolongó durante la madrugada del lunes, cuando hombres armados irrumpieron en esta comunidad montañosa situada sobre la capital. Los agresores dispararon contra habitantes, incendiaron al menos 25 viviendas y atacaron el recinto religioso, mientras numerosas familias intentaban escapar. Naciones Unidas advierte que el balance todavía podría modificarse a medida que las autoridades consiguen acceder a las áreas afectadas.

La ofensiva ha sido atribuida a integrantes de Viv Ansanm, la poderosa coalición de pandillas que ha extendido su control desde Puerto Príncipe hacia otras zonas del país. Además de los fallecidos, más de 50 personas fueron secuestradas, en lo que podría constituir uno de los mayores secuestros colectivos registrados en Haití durante los últimos años. Uno de los líderes criminales llegó a amenazar con ejecutar a los rehenes si las fuerzas de seguridad matan a miembros de su organización.

La matanza provocó una fuerte reacción entre los habitantes de Kenscoff. Cientos de personas protestaron frente a la comisaría local para denunciar la falta de protección del Estado, después de meses de ataques y expansión de los grupos criminales. La presión llevó al director general de la Policía Nacional de Haití y otras autoridades a desplazarse hasta la localidad, mientras el Gobierno prometió reforzar la presencia de las fuerzas de seguridad.

El ataque ocurre en un país donde la violencia de las bandas alcanzó niveles extremos durante 2026. De acuerdo con Naciones Unidas, al menos 3,050 personas murieron y otras 1,401 resultaron heridas durante los primeros seis meses del año. Más de 1.4 millones de haitianos permanecen desplazados internamente y más de seis millones necesitan asistencia humanitaria urgente, mientras únicamente alrededor del 30% de las estructuras sanitarias del país continúa funcionando.

La masacre introduce además una nueva presión sobre el intento de Haití de celebrar elecciones generales en diciembre, las primeras en más de una década. La fuerza internacional respaldada por Naciones Unidas prevé alcanzar 5,500 efectivos, pero hasta ahora solo alrededor de un millar se encuentra desplegado. El ataque de Kenscoff evidencia la distancia que todavía existe entre ese objetivo y la realidad sobre el terreno: las pandillas conservan capacidad no solo para controlar territorios, sino para irrumpir en comunidades, ejecutar civiles y desafiar abiertamente a un Estado que sigue luchando por recuperar su autoridad.

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