Las acciones del diputado oficialista Samuel Pérez provocaron fracturas dentro del oficialismo y reactivaron a sectores políticos críticos de la Embajada de Estados Unidos, según una investigación publicada por La Hora, que detalla cómo una serie de movimientos legislativos encendieron alertas en medio de la elección de la Junta Directiva del Congreso.
De acuerdo con el reportaje, las primeras alarmas surgieron semanas antes de la elección, cuando se hizo pública una fotografía tomada en la oficina de la Presidencia del Congreso. La imagen, publicada en la red social X por el diputado Luis Aguirre, mostraba a Pérez junto a otros legisladores, entre ellos Nery Ramos y Jorge Mario Villagrán, del Partido Azul, así como Adim Maldonado, de la facción disidente de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) y posteriormente integrado al Unionismo.
Aguirre acompañó la publicación con el mensaje: “Hablando de CC y TSE, aquí en la Presidencia del Congreso con la mayoría de los votos”, en referencia a la Corte de Constitucionalidad y al Tribunal Supremo Electoral. Sin embargo, una fuente citada por La Hora aseguró que el contenido de la reunión no correspondía a ese tema y que la publicación generó inquietud innecesaria. “Lo peor es que ni de eso estábamos hablando, pero les encanta el show y por eso se equivocan”, señaló la fuente.
Según la investigación, la imagen activó inmediatamente las alertas entre opositores y aliados del oficialismo, quienes interpretaron la reunión como un intento de negociación política paralela. La situación recordó un episodio previo ocurrido en septiembre de 2025, cuando Luis Aguirre, Adim Maldonado y Samuel Pérez, junto con Julio Héctor Estrada, de Cabal, fueron captados en una reunión en un restaurante de la capital. En aquella ocasión, legisladores confirmaron que uno de los temas abordados había sido la elección de la Junta Directiva del Congreso, lo que reforzó la percepción de negociaciones fuera del bloque oficialista.
El reportaje también detalla que el distanciamiento entre el presidente Bernardo Arévalo y Samuel Pérez se ha vuelto notorio. Aunque ninguno ha reconocido públicamente una ruptura, fuentes cercanas al oficialismo indican que el legislador ya no mantiene la misma cercanía con el Ejecutivo, a diferencia de meses anteriores, cuando era frecuente verlo en el Palacio Nacional de la Cultura, donde el mandatario tiene su despacho. Según esas versiones, Pérez tenía acceso directo al Ejecutivo y participaba en la definición de estrategias políticas, una dinámica que habría cambiado progresivamente.
Las diferencias también tendrían matices políticos y estratégicos dentro del propio movimiento Semilla. Pérez ha señalado que el distanciamiento responde a posiciones distintas sobre el futuro del partido, ya que algunos sectores consideran viable revivir legalmente a Semilla, cancelado por el Tribunal Supremo Electoral, mientras que él y otros legisladores consideran que esa vía no es factible.
El reportaje también indica que la fractura interna facilitó la reorganización del denominado “lobby antiembajada”, un grupo político identificado con posturas críticas hacia la influencia diplomática estadounidense, que habría encontrado en la división del oficialismo una oportunidad para recuperar protagonismo.
La investigación concluye que los movimientos políticos alrededor de Samuel Pérez no solo generaron divisiones internas, sino que también alteraron el equilibrio legislativo en un momento de alta sensibilidad política y decisiones institucionales clave.

