México autorizó el ingreso temporal de 35 militares de Estados Unidos para participar en ejercicios conjuntos con fuerzas mexicanas como parte de los preparativos de seguridad del Mundial de 2026, una decisión que refleja el refuerzo de la cooperación bilateral ante los desafíos de seguridad del torneo.
El despliegue, aprobado por el Senado mexicano, contempla que los militares estadounidenses participen en entrenamientos en manejo de crisis, reacción ante emergencias y coordinación operativa, con el objetivo de fortalecer la capacidad de respuesta de las fuerzas mexicanas durante el evento deportivo.
La medida se produce en un contexto en el que la seguridad se ha convertido en uno de los principales desafíos para el Mundial de 2026, que será organizado conjuntamente por México, Estados Unidos y Canadá, y que implicará la llegada de millones de visitantes internacionales.
Aunque el Gobierno mexicano ha subrayado que se trata únicamente de capacitación y ejercicios conjuntos, la decisión tiene una fuerte carga política, ya que la presencia de militares estadounidenses en territorio mexicano ha sido históricamente sensible por temas de soberanía y seguridad.
La autorización ocurre además en medio de planes más amplios de seguridad para el Mundial, que incluyen el despliegue de miles de efectivos y coordinación internacional para garantizar la seguridad en las ciudades sede, entre ellas Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.

