La nueva propuesta fiscal impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump volvió a encender alarmas en Guatemala y Centroamérica debido al posible impacto sobre las remesas familiares, una de las principales fuentes de ingresos para millones de hogares de la región.
El plan, discutido actualmente en el Congreso de Estados Unidos, contempla aplicar un impuesto a ciertas transferencias de dinero enviadas al extranjero por migrantes. Aunque el porcentaje y alcance final todavía permanecen en debate legislativo, distintas versiones del proyecto han planteado gravámenes de entre 1% y 5% sobre remesas enviadas desde territorio estadounidense.
La preocupación para Guatemala es especialmente alta debido a la enorme dependencia económica que el país mantiene sobre las remesas. Según cifras del Banco de Guatemala, el país recibió US$25 mil 530 millones en remesas durante 2025, la cifra más alta registrada hasta ahora y equivalente a cerca de una quinta parte del Producto Interno Bruto nacional. Solo entre enero y abril de 2026, Guatemala ya acumulaba más de US$8 mil 400 millones en envíos familiares, manteniendo una tendencia de crecimiento pese a la incertidumbre migratoria y fiscal en Estados Unidos.
Especialistas advierten que una eventual reducción en el flujo de remesas podría afectar directamente el consumo de miles de familias, especialmente en departamentos donde estos envíos representan la principal fuente de sustento. Además, existe preocupación por posibles cambios en los métodos de envío, ya que algunos migrantes podrían intentar recurrir a mecanismos informales para evitar nuevos costos o controles fiscales.
El tema también ya provocó reacciones políticas dentro de Guatemala. Bernardo Arévalo calificó recientemente la medida como “inconveniente”, mientras economistas y sectores empresariales siguen con atención el avance del debate en Washington. Aunque la propuesta todavía no ha sido aprobada de forma definitiva, el solo avance legislativo refleja cómo la política migratoria y fiscal de Trump comienza nuevamente a impactar la economía de América Latina incluso fuera de territorio estadounidense.

