La USAC entra en horas decisivas

La crisis en la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC) volvió a escalar este lunes, a pocos días de que Walter Mazariegos intente asumir un nuevo período como rector. La jornada estuvo marcada por bloqueos en la calzada Raúl Aguilar Batres, protestas contra su continuidad y denuncias sobre controles realizados por grupos no identificados en los accesos al campus central, hechos que provocaron congestionamientos y reavivaron la confrontación entre sectores universitarios.

Uno de los focos de tensión se registró sobre la calzada Raúl Aguilar Batres, donde un grupo de personas con el rostro cubierto bloqueó parcialmente la vía con llantas y distribuyó volantes en rechazo a la continuidad de Mazariegos. Los manifestantes también incorporaron demandas relacionadas con el alto costo de la canasta básica y otras problemáticas sociales. Paralelamente, el tránsito se vio afectado por revisiones obligatorias de vehículos en los ingresos al campus central de la Usac, sobre la avenida Petapa, donde usuarios denunciaron la presencia de personas que inspeccionaban automóviles y advertían que “si usted no está de acuerdo, se puede retirar”, pese a no identificarse como autoridades universitarias o estatales.

Las denuncias sobre estos controles incrementaron la incertidumbre entre estudiantes, trabajadores y visitantes de la universidad. Diversos usuarios aseguraron haber sido sometidos a revisiones para ingresar al campus por personas desconocidas, mientras agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) permanecían en los alrededores para prevenir incidentes mayores. Hasta el momento, las autoridades universitarias no han aclarado oficialmente quién ordenó esos controles ni bajo qué normativa se realizaron.

La jornada también estuvo marcada por nuevas críticas a las movilizaciones de respaldo a Mazariegos. Distintos sectores recordaron que, en las recientes votaciones internas de la Usac, las planillas afines al rector no obtuvieron un respaldo mayoritario entre estudiantes, docentes y profesionales, por lo que consideran que las manifestaciones a su favor contrastan con el rechazo expresado en las urnas universitarias. A ello se suman denuncias divulgadas en días anteriores sobre supuestos incentivos, viáticos, transporte y beneficios académicos para promover la participación en actividades de apoyo al actual rector, señalamientos que Mazariegos ha rechazado.

La tensión aumenta conforme se acerca el 1 de julio, fecha prevista para el relevo en la Rectoría. Sin embargo, la incertidumbre jurídica abre la puerta a que Walter Mazariegos continúe al frente de la universidad, pese a que el período para el que fue electo concluye el 30 de junio. Analistas consultados por distintos medios consideran que los amparos pendientes en la Corte de Constitucionalidad y otras instancias judiciales, junto con una reforma al Reglamento de Elecciones aprobada por el Consejo Superior Universitario (CSU), hacen probable una continuidad de facto mientras no exista una resolución definitiva sobre la elección del rector para el período 2026-2030.

El escenario mantiene en vilo a la única universidad pública del país. Mientras los partidarios de Mazariegos buscan asegurar su permanencia, los sectores opositores sostienen que la continuidad carece de legitimidad política y jurídica y advierten que prolongaría una crisis institucional iniciada en 2022. Con protestas en las calles, controles en los accesos al campus y procesos legales aún sin resolver, la Usac enfrenta uno de los momentos más delicados de su historia reciente, con un conflicto que trasciende el ámbito universitario y vuelve a colocar a la institución en el centro del debate político nacional.

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