Guatemala encabeza los contagios y fallecimientos por sarampión en Centroamérica, en un escenario que preocupa a las autoridades sanitarias ante el incremento sostenido de casos y el riesgo de expansión durante actividades masivas y movilidad interna.
Según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Centroamérica supera los 2 mil casos confirmados de sarampión, y Guatemala concentra la mayor cantidad. Con la actualización más reciente del Ministerio de Salud, los contagios en el país ya superan los 3 mil, mientras se reportan dos muertes asociadas a la enfermedad, lo que convierte a Guatemala en el único país de la región con fallecimientos confirmados.
El brote tuvo origen en Santiago Atitlán, Sololá, donde el 9 de enero se detectaron los primeros cinco casos, tres adultos y dos niños, lo que encendió las alertas sanitarias. A partir de ese momento, el Ministerio de Salud inició rastreo de contactos, visitas domiciliarias y vacunación de bloqueo para contener la propagación. Sin embargo, el virus continuó expandiéndose.
Para finales de marzo, el Ministerio de Salud reportó 3 mil 594 casos positivos, lo que equivale a un promedio de 45 contagios diarios, reflejando la aceleración del brote y el riesgo de mayor expansión en las próximas semanas.
La situación se agrava por el impacto en la población más vulnerable. Las autoridades confirmaron la muerte de dos menores de un año, quienes pertenecían a un grupo especialmente expuesto debido a que aún no forman parte del esquema regular de vacunación.
Mientras tanto, en el resto de Centroamérica la incidencia sigue siendo menor. Costa Rica reporta tres casos confirmados, mientras que Honduras registra 78 casos sospechosos, El Salvador 456 y Panamá uno, sin reportes confirmados en Nicaragua, lo que refuerza la posición de Guatemala como el país más afectado en la región.
Las autoridades sanitarias también advierten que las aglomeraciones, especialmente durante actividades religiosas y eventos masivos, podrían favorecer la diseminación del virus, lo que aumenta la preocupación en un contexto de movilidad elevada y cobertura de vacunación irregular en algunas comunidades.
El incremento de contagios marca así un retroceso en el control de una enfermedad prevenible, y coloca al sistema de salud guatemalteco ante el desafío de contener un brote que ya posiciona al país como el más afectado de Centroamérica.

