El café guatemalteco vuelve a posicionarse en la élite internacional, no solo como producto de exportación, sino como experiencia de consumo. Un total de 13 cafeterías del país fueron incluidas en el ranking de las 100 mejores de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe en 2026, consolidando una tendencia que confirma el crecimiento del café de especialidad en el mercado local.
El reconocimiento no es menor. Cuatro de estos establecimientos lograron además ingresar al listado global de las 100 mejores cafeterías del mundo, un salto que coloca a Guatemala en una vitrina internacional cada vez más competitiva dentro de la industria.
Entre las mejor posicionadas a nivel mundial destacan El Injerto (puesto 25), Atte for Coffee (52), Café de Reyes (76) y Coffea (82), reflejando una presencia sostenida en distintos puntos del país, desde la capital hasta Quetzaltenango y Antigua Guatemala.
A nivel regional, la lista amplía el alcance del fenómeno. El Injerto lidera entre las guatemaltecas en la posición 5, seguido de Atte for Coffee (10), Café de Reyes (16) y Coffea (19), acompañados por otros nueve espacios que completan una representación diversa que incluye cafeterías en Ciudad de Guatemala, Antigua, Cobán, San Marcos y Quetzaltenango.
El proceso de selección se basa en criterios exigentes. La evaluación combina calidad del café, servicio, conocimiento de los baristas, ambiente e innovación, integrando tanto la opinión de expertos como la experiencia de consumidores, lo que eleva el estándar más allá del producto hacia la experiencia completa.
Guatemala deja de ser únicamente un país productor para consolidarse como un destino de consumo de café de especialidad, un cambio que refleja la evolución del mercado interno y el surgimiento de una cultura cafetera más sofisticada, impulsada por baristas, tostadores y emprendedores locales.
Este posicionamiento también responde a un contexto económico más amplio. El café sigue siendo uno de los principales generadores de divisas del país, y su valorización en segmentos premium permite no solo exportar grano, sino también exportar marca, experiencia y conocimiento.

