Francia impone su jerarquía y vuelve a semifinales

Francia se convirtió en la primera semifinalista del Mundial 2026 después de imponerse por 2-0 a Marruecos en un partido de cuartos de final que controló con mayor autoridad de la esperada. Kylian Mbappé abrió el camino con una acción individual y Ousmane Dembélé aseguró la clasificación de una selección francesa que vuelve a instalarse entre las cuatro mejores del mundo, mientras el conjunto africano se despidió sin encontrar suficientes argumentos ofensivos para discutir el dominio rival.

El equipo dirigido por Didier Deschamps asumió el control desde el inicio y obligó a Marruecos a defender durante largos períodos. Francia acumuló 26 acciones dentro del área rival frente a ocho de los marroquíes, una diferencia que refleja la distancia entre ambos equipos en producción ofensiva y capacidad para trasladar la posesión hacia zonas de peligro. La selección africana, sólida durante buena parte del torneo, ofreció esta vez una versión excesivamente conservadora ante un rival que no necesitó asumir riesgos innecesarios.

Mbappé volvió a ser determinante al abrir el marcador, aunque su partido también dejó el penalti detenido por Yassine Bono. El delantero francés alcanzó su octavo gol del torneo, igualando la lucha por la Bota de Oro, y terminó el encuentro con molestias en el tobillo que provocaron su sustitución, aunque posteriormente aseguró que se encuentra bien. Su influencia vuelve a colocar al capitán en el centro de una selección que combina talento individual con una estructura cada vez más difícil de desordenar.

El segundo gol llegó como consecuencia de la presión francesa, que recuperó el balón en una zona comprometida y permitió a Dembélé resolver con un potente disparo. La jugada sintetizó buena parte del encuentro, con una Francia capaz de acelerar sin necesidad de dominar constantemente la pelota y una Marruecos incómoda cuando debía asumir la iniciativa y correr mayores riesgos.

Francia espera ahora en semifinales al ganador del duelo entre España y Bélgica, con la posibilidad de disputar su tercera final mundialista consecutiva si supera el próximo obstáculo. La continuidad de Deschamps y la madurez de una generación liderada por Mbappé mantienen a los franceses en una posición privilegiada, pero el recorrido todavía exige una prueba de mayor dificultad ante un rival que, sea España o Bélgica, ofrecerá previsiblemente más capacidad para disputar la posesión y amenazar su estructura defensiva.

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