El senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro y uno de los principales aspirantes de la derecha brasileña para las elecciones de octubre de 2026, presentó un ambicioso plan de seguridad que promete endurecer significativamente la respuesta del Estado frente al crimen organizado. La propuesta, denominada “Brasil sin Miedo”, contempla 12 medidas que incluyen la construcción de cárceles inspiradas en el modelo de El Salvador, la reducción de la edad penal, la castración química para violadores y un fuerte despliegue militar en las fronteras del país.
El programa fue presentado en São Paulo junto al exjuez de la operación Lava Jato y actual senador, Sérgio Moro, así como al exsecretario de Seguridad de São Paulo, Guilherme Derrite. Bolsonaro aseguró que Brasil enfrenta una pérdida de control territorial frente a las organizaciones criminales y defendió la necesidad de adoptar medidas extraordinarias para combatir la violencia, uno de los temas que más preocupa actualmente a la población brasileña.
Entre las iniciativas más llamativas figura la construcción de cinco nuevas cárceles federales de máxima seguridad inspiradas en el modelo implementado por el presidente salvadoreño Nayib Bukele. Según el plan, estos centros penitenciarios formarían parte de un complejo denominado Treva (Tinieblas), concebido bajo una lógica de máxima contención para integrantes de estructuras criminales. Además, se plantea crear 500 mil nuevas plazas carcelarias y reforzar el cumplimiento íntegro de las condenas.
Otro de los ejes del proyecto es la reclasificación de las principales organizaciones criminales del país, entre ellas el Primeiro Comando da Capital (PCC) y el Comando Vermelho, como organizaciones narcoterroristas. La medida permitiría ampliar las facultades de persecución e inteligencia contra estas estructuras, responsables de buena parte de la violencia asociada al narcotráfico en Brasil.
La propuesta también contempla una reducción de la mayoría de edad penal de 18 a 16 años. En casos de delitos considerados graves —como homicidio, violación, tortura o tráfico de drogas— los adolescentes podrían responder penalmente como adultos desde los 14 años. A ello se suma la propuesta de aplicar castración química a condenados por violación, una medida que previsiblemente generará intensos debates jurídicos y constitucionales dentro del país.
En materia de control territorial, Bolsonaro plantea la creación de un “muro militar” en las fronteras, mediante el despliegue de fuerzas especiales y un aumento sustancial de la vigilancia en zonas utilizadas para el tráfico de armas y drogas. El plan también incluye la presencia permanente de efectivos de la Marina en puertos estratégicos, considerados puntos clave para la salida de cocaína hacia mercados internacionales.
Las medidas se complementan con la instalación de un millón de cámaras de vigilancia, la creación de un sistema nacional de reconocimiento facial y el monitoreo mediante tobilleras electrónicas de agresores con órdenes de alejamiento en casos de violencia contra la mujer. El equipo de Bolsonaro sostiene que la combinación de tecnología, inteligencia y endurecimiento penal permitirá recuperar el control de territorios dominados por organizaciones criminales.
Con las elecciones presidenciales programadas para el 4 de octubre de 2026, la seguridad se perfila como uno de los principales campos de batalla de la campaña electoral brasileña, en la que Flávio Bolsonaro busca capitalizar el descontento ciudadano frente al avance del crimen organizado. Sin embargo, el plan ya ha generado cuestionamientos de juristas, organizaciones de derechos humanos y sectores políticos que advierten sobre posibles conflictos constitucionales y riesgos para las garantías individuales. Varias de las medidas requerirían reformas profundas a la Constitución brasileña, mientras que críticos señalan que la estrategia privilegia la expansión del sistema penitenciario y la represión por encima de políticas de prevención y reinserción social. El debate sobre cómo enfrentar la violencia promete ocupar un lugar central en la recta final hacia los comicios.

