Festival de las Flores celebrará una década con “Ciudad floreciente”

Antigua Guatemala volverá a convertirse en un gran jardín al aire libre los próximos 14 y 15 de noviembre, cuando se celebre la décima edición del Festival de las Flores. Bajo el lema “Ciudad floreciente”, el evento busca rendir homenaje a la historia, el patrimonio y la identidad de la ciudad colonial, consolidada como uno de los destinos turísticos y culturales más importantes del país.

El Festival de las Flores celebrará este 2026 su décima edición, consolidado como uno de los eventos más esperados de Centroamérica por la combinación del arte floral, la riqueza natural de miles de especies, la arquitectura colonial y el entorno patrimonial de Antigua Guatemala. Aunque la ciudad cautiva visitantes durante todo el año, entre finales de octubre y noviembre alcanza uno de sus momentos de mayor esplendor con una agenda que impulsa el turismo, la cultura y la economía local.

La organización explicó que el concepto “Ciudad floreciente” surge tras una década de crecimiento del festival y busca destacar que Antigua Guatemala no solo se adorna con flores, sino que florece a través de su historia, su arquitectura y la participación de artistas, vecinos y emprendedores. Durante el denominado Mes de las Flores, calles, plazas y fachadas se transformarán con monumentales instalaciones florales y propuestas artísticas.

El programa incluirá intervenciones florales, exposiciones, talleres, actividades gastronómicas, conciertos y concursos de fachadas, bicicletas, barrios, categoría libre y diseños monumentales. El recorrido principal abarcará desde la 1.ª hasta la 6.ª calle, entre la 1.ª y la 7.ª avenida, donde miles de visitantes podrán recorrer las exhibiciones de forma gratuita.

Desde su creación en 2017, el Festival de las Flores ha evolucionado hasta convertirse en un motor para la economía de Antigua Guatemala. La actividad beneficia a hoteles, restaurantes, comercios, artesanos y pequeños emprendedores, que encuentran en noviembre una de las temporadas de mayor movimiento turístico del año.

La décima edición también representa un reto para los organizadores y las autoridades locales, que deberán coordinar la logística necesaria para recibir a miles de visitantes sin comprometer la conservación del patrimonio histórico. El crecimiento sostenido del festival confirma su aporte a la proyección internacional de Antigua Guatemala, al tiempo que plantea el desafío de mantener un equilibrio entre el desarrollo turístico y la preservación de uno de los principales tesoros culturales de Guatemala.

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