La edición 2026 de la Feria Alimentaria no solo celebra tres décadas de trayectoria, sino que confirma su evolución hacia una plataforma estratégica donde innovación, exportaciones y encadenamientos productivos convergen en uno de los eventos más relevantes del sector en Centroamérica, en un momento en que la economía guatemalteca busca consolidar su presencia en mercados internacionales.
El evento se llevará a cabo del 7 al 10 de septiembre de 2026 en Ciudad de Guatemala, una agenda de cuatro días que concentrará ruedas de negocio, exhibiciones, capacitaciones y encuentros entre actores clave del sector, reforzando su papel como punto de articulación entre oferta local y demanda global.
Con 30 años de historia, la feria se ha consolidado como el principal espacio de encuentro de la industria de alimentos, bebidas y hospitalidad, integrando a productores, distribuidores, compradores y exportadores en un entorno orientado al cierre de negocios y a la identificación de tendencias que marcan la competitividad regional.
El contexto económico refuerza su relevancia. Guatemala inició 2026 con US$2 mil 661 millones en exportaciones durante el primer bimestre, un crecimiento de 7.6% interanual, impulsado por sectores como café, azúcar, banano y vestuario, lo que evidencia la importancia de plataformas que potencien la inserción internacional de la oferta nacional.
En ese escenario, la feria funciona como un instrumento de dinamización comercial, donde empresas buscan posicionar productos con valor agregado y responder a una demanda global cada vez más exigente en calidad, trazabilidad y sostenibilidad. La participación de actores del sector HORECA (hoteles, restaurantes y catering), junto a exportadores, permite generar alianzas directas y fortalecer cadenas de suministro.
Uno de los ejes centrales de esta edición es su enfoque en tendencias. La incorporación de nuevas temáticas, espacios de formación y exhibiciones tecnológicas refleja un giro hacia la transformación del sector alimentario, donde la innovación deja de ser un valor agregado para convertirse en un requisito competitivo.
La magnitud del evento aporta perspectiva. En ediciones recientes se han registrado miles de visitantes y centenares de empresas expositoras, cifras que evidencian su capacidad de convocatoria y su peso dentro del ecosistema económico regional.

