Las perspectivas del comercio exterior guatemalteco han dado un giro. La AGEXPORT advierte que las exportaciones podrían entrar en terreno negativo en 2026, dependiendo de la duración del conflicto geopolítico en Medio Oriente y su impacto en los costos globales.
El análisis parte de una proyección inicial optimista: un crecimiento de 3% en exportaciones para este año, cifra que ahora se ve comprometida tras la escalada del conflicto desde finales de febrero.
Para dimensionar el impacto, el sector exportador planteó tres escenarios. En el más leve —con un conflicto de corto plazo— el crecimiento se reduciría a 2.5%, lo que implica una contracción de -0.5% respecto a la previsión original. En un escenario intermedio, la expansión caería a apenas 1%, mientras que en el peor escenario, con una crisis prolongada hasta fin de año, las exportaciones podrían registrar una caída de -4.1%, con una contracción total de -7.1% frente al punto de partida.
El golpe no es uniforme. Sectores agrícolas, como legumbres y hortalizas, aparecen entre los más vulnerables, afectados por el encarecimiento de insumos clave como fertilizantes y combustibles, así como por costos logísticos más altos y la persistencia de aranceles del 10% en mercados como Estados Unidos.
El factor determinante es el petróleo. Según el análisis, el alza en los precios energéticos impacta simultáneamente la producción, el transporte y los insumos, generando un efecto en cadena que encarece toda la estructura exportadora. A esto se suman presiones externas como la desaceleración de la demanda en socios comerciales y restricciones financieras.
Aunque algunos anuncios recientes apuntan a intentos de desescalar el conflicto, la incertidumbre persiste y mantiene en alerta al sector exportador, que advierte sobre el riesgo de perder dinamismo en uno de los principales motores de la economía nacional

