Estados Unidos lanzó ataques aéreos contra objetivos militares en la isla iraní de Jarg (Kharg), considerada el principal centro de exportación de petróleo de Irán, en una nueva escalada del conflicto entre Washington, Israel y Teherán.
El bombardeo fue presentado por la Casa Blanca como una respuesta a las acciones de Irán para obstaculizar el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, una ruta clave por donde pasa gran parte del comercio mundial de petróleo.
Según el presidente estadounidense Donald Trump, las fuerzas estadounidenses destruyeron instalaciones militares en la isla, aunque no atacaron directamente la infraestructura petrolera. El mandatario advirtió que esa infraestructura podría convertirse en objetivo si Irán continúa interfiriendo con el tráfico marítimo en la zona.
La isla de Jarg es estratégica para la economía iraní, ya que por sus terminales sale cerca del 90 % de las exportaciones de crudo del país, lo que la convierte en uno de los puntos más sensibles del sistema energético iraní.
Medios iraníes reportaron más de 15 explosiones durante el ataque, mientras que autoridades de Teherán advirtieron que cualquier ataque contra su infraestructura energética podría provocar represalias contra instalaciones petroleras vinculadas a Estados Unidos en la región.
El ataque ha aumentado la tensión en el Golfo Pérsico y provocó nuevas presiones en los mercados energéticos, con el precio del petróleo acercándose nuevamente a los 100 dólares por barril ante el riesgo de interrupciones en el suministro global.
Analistas advierten que cualquier daño mayor en Jarg podría sacar del mercado hasta dos millones de barriles diarios de petróleo iraní, lo que tendría impacto directo en el mercado energético mundial y en los precios del crudo.

