La selección de Costa Rica atraviesa una nueva crisis interna después de que tres futbolistas fueran separados de la concentración nacional tras verse vinculados con un incidente violento registrado en las afueras de un bar en San José, episodio que volvió a golpear la imagen del fútbol costarricense en plena preparación internacional.
Los jugadores apartados son Alejandro Bran, Kenneth Vargas y Warren Madrigal, todos considerados parte importante del proceso de renovación de la selección tica rumbo al Mundial de 2030. La Federación Costarricense de Fútbol confirmó la decisión después de que las autoridades iniciaran investigaciones sobre un altercado ocurrido durante la madrugada en el sector de Montes de Oca, al este de la capital costarricense.
Según reportes preliminares, el vehículo del mediocampista Alejandro Bran habría recibido varios impactos de bala tras una discusión ocurrida fuera de un establecimiento nocturno. Las imágenes del automóvil perforado comenzaron rápidamente a circular en medios y redes sociales, elevando el escándalo alrededor de los seleccionados.
El cuerpo técnico encabezado por el argentino Fernando “Bocha” Batista respaldó la salida inmediata de los jugadores y la federación insistió en que la disciplina y el respeto a las normas forman parte de los principios obligatorios para representar al país.
El caso adquiere todavía más sensibilidad porque Costa Rica intenta reconstruir su proyecto futbolístico tras no lograr la clasificación al Mundial 2026, situación que aumentó presión sobre dirigentes, clubes y futbolistas. Dos de los jugadores involucrados pertenecen además al club Alajuelense, institución que también enfrenta cuestionamientos internos por problemas disciplinarios recientes.
En Costa Rica, el episodio ya comenzó a ser interpretado como una nueva señal de deterioro institucional y falta de control dentro del entorno futbolístico, particularmente alrededor de jóvenes figuras llamadas a liderar el próximo ciclo mundialista.

