El Salvador elevó su reserva estratégica de Bitcoin hasta más de 7,740 monedas, valoradas en unos US$492.4 millones, tras mantener nuevas adquisiciones durante agosto. El incremento confirma la continuidad de una de las políticas económicas más características del presidente Nayib Bukele, pese a los cambios introducidos en la legislación salvadoreña y a las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) para limitar la exposición estatal a la criptomoneda.
Las tenencias oficiales han aumentado desde los 7,517 bitcoines registrados en diciembre de 2025 hasta alrededor de 7,740 en la segunda semana de agosto, impulsadas por la estrategia gubernamental de adquirir un Bitcoin diariamente. Según los datos divulgados por el portal oficial bitcoin.gob.sv, esta semana volvió a registrarse una nueva incorporación a las reservas. El Salvador se mantiene entre los Estados con mayores tenencias de Bitcoin adquiridas directamente, detrás de Bután según la información citada por EFE.
La acumulación mantiene viva una apuesta iniciada en 2021, aunque el marco bajo el cual opera ha cambiado considerablemente. El Salvador fue el primer país del mundo en reconocer al Bitcoin como moneda de curso legal, pero posteriormente eliminó la obligatoriedad de su aceptación. En enero de 2025, la Asamblea Legislativa modificó la normativa para hacer voluntario su uso en el sector privado y reducir el papel del Estado en su promoción, cambios vinculados a los compromisos asumidos en las negociaciones con el FMI.
La política presenta así una aparente contradicción: el Gobierno redujo institucionalmente el papel del Bitcoin en la economía cotidiana, pero continúa aumentando las reservas estatales de la criptomoneda. El FMI ha recomendado limitar tanto su utilización como las compras públicas debido a los riesgos fiscales y financieros asociados a un activo de elevada volatilidad. Al mismo tiempo, la adopción entre los ciudadanos continúa siendo reducida: una encuesta de 2024 citada en el reporte señala que el 92% de los salvadoreños aseguró no haber utilizado Bitcoin durante ese año.
El valor actual de la reserva tampoco equivale necesariamente a una ganancia disponible para las finanzas públicas. La valoración de más de US$492 millones depende directamente de la cotización del Bitcoin y puede variar considerablemente con el mercado, mientras el Gobierno no ha detallado si pretende vender parte de sus tenencias o utilizarlas para financiar proyectos. En años anteriores, el Ejecutivo había vinculado las ganancias obtenidas con las primeras adquisiciones a proyectos como la construcción de escuelas, pero actualmente no existe información oficial precisa sobre el destino futuro de la reserva.
Cinco años después de que Bukele colocara a El Salvador en el centro del debate mundial sobre las criptomonedas, el Bitcoin ha perdido buena parte del protagonismo que inicialmente se pretendía darle como medio cotidiano de pago, pero permanece como una apuesta financiera del Estado. La acumulación de más de 7,740 monedas muestra que el Gobierno no ha abandonado esa estrategia, aunque su resultado final dependerá tanto de la evolución del mercado como de la capacidad del Ejecutivo para explicar qué función tendrá una reserva que ya se aproxima a los US$500 millones.

