El IUSI se convierte en arma de la pelea política rumbo a 2027

La discusión sobre el Impuesto Único Sobre Inmuebles (IUSI) dejó de ser únicamente un debate sobre cuánto deben pagar los propietarios y cómo financiar a las municipalidades. A medida que se acerca el proceso electoral de 2027, el impuesto se ha convertido también en instrumento de confrontación entre dirigentes políticos y alcaldes, una disputa que ahora se libra abiertamente en redes sociales entre figuras como Luis Aguirre, jefe de bloque de Cabal, y Neto Bran, alcalde de Mixco y aspirante presidencial.

Aguirre ha convertido la reducción o eliminación del IUSI en una de sus principales banderas, presentándola como un alivio para los propietarios frente a un impuesto que considera injusto. La propuesta tiene un evidente atractivo electoral, pero abre una interrogante que todavía no ha recibido una respuesta convincente: cómo compensar los ingresos que perderían las municipalidades y garantizar los servicios y obras que actualmente se financian con esos recursos.

La batalla se complica por las alianzas y rivalidades que rodean la reforma. Sandra Torres, Felipe Alejos y Luis Aguirre han coincidido en impulsar cambios al impuesto, mientras algunas de las municipalidades potencialmente más afectadas están encabezadas por adversarios políticos, entre ellas Mixco, de Neto Bran, y Santa Catarina Pinula, de Sebastián Siero. Aguirre y Siero arrastran además diferencias alrededor de la Asociación Nacional de Municipalidades (Anam), cuya presidencia quedó finalmente en manos del alcalde de Santa Catarina Pinula. El resultado es un debate fiscal atravesado por intereses políticos que van mucho más allá del valor de una propiedad.

Bran tampoco aparece únicamente como defensor de las finanzas municipales. El alcalde de Mixco ha confirmado sus aspiraciones presidenciales para 2027 y mantiene una larga historia de alianzas y rupturas con algunos de quienes hoy impulsan los cambios al IUSI. Pasó por la UNE, tuvo acercamientos y posteriores enfrentamientos con Sandra Torres y también compartió espacios políticos con Felipe Alejos. Ahora, cualquier reducción significativa de los ingresos de Mixco afecta directamente a la municipalidad que constituye su principal plataforma de gestión y proyección política.

La paradoja aumenta porque CREO, partido con el que Bran busca llegar a la Presidencia, también participó en el origen de las reformas al IUSI. Una de las propuestas fue promovida por el diputado Cristian Álvarez antes de que otras bancadas llevaran el debate hacia reducciones más profundas. Cabal se incorporó posteriormente a la ofensiva y Aguirre asumió un papel particularmente visible. Entre propuestas, contrapropuestas y enfrentamientos en redes, la discusión tributaria ha terminado mezclándose con rivalidades municipales y cálculos de cara a 2027.

Detrás de la pelea política permanece, sin embargo, el problema de fondo: el financiamiento municipal. Una reducción profunda del IUSI puede beneficiar a propietarios, pero también disminuir una de las principales fuentes de ingresos propios de numerosas comunas y aumentar su dependencia de transferencias del Gobierno central. Al mismo tiempo, el sistema actual arrastra problemas reales —catastros desactualizados, propiedades subvaluadas y fuertes diferencias en la capacidad de recaudación entre municipios— que justifican discutir una reforma seria.

Así, mientras Aguirre y Bran trasladan la batalla del IUSI a las redes sociales y distintos actores políticos intentan capitalizar el descontento con el impuesto, el debate técnico corre el riesgo de convertirse en otra pieza de la campaña anticipada. Entre quienes prometen reducir impuestos y quienes defienden los ingresos de sus municipalidades, la pregunta verdaderamente importante sigue sin respuesta: cómo aliviar al contribuyente sin desfinanciar los servicios que recibe.

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